Vie. 13 Febrero 2026 Actualizado 6:40 pm

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El portaaviones USS Abraham Lincoln en la costa de Omán (Foto: Reuters)
En alarma las cadenas internacionales de suministro

Por qué debemos comprender el carácter global de la guerra contra Irán

A finales de enero, el presidente Donald Trump ordenó el despliegue de una "flota enorme" de la Marina estadounidense en aguas cercanas a Irán como medida de presión ante "la creciente tensión" por la supuesta represión que el régimen iraní ejerce sobre las protestas que sacuden al país.

La presencia militar de Estados Unidos en Asia occidental es histórica y ha tenido varias fases, ya que tiene bases permanentes en países como Kuwait, Baréin, Catar y los Emiratos Árabes Unidos desde hace décadas, pero la escalada aumentó desde junio de 2025 cuando, bajo la administración de Donald Trump, se produjo un despliegue masivo tras el ataque a instalaciones nucleares iraníes. Luego de este evento, el refuerzo ha sido constante.

El 27 de enero, el portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln llegó a la región para "promover la seguridad regional", y en febrero se reportó la presencia de más de 450 misiles de crucero Tomahawk como medida de disuasión.

Un ataque masivo de Estados Unidos a Irán, así como la respuesta del país persa, no solo tendría graves consecuencias para la región por la implicación de armas nucleares, sino que también significaría un caos para el comercio mundial que pondría en riesgo la frágil estabilidad geoeconómica.

Para Peiman Salehi, una guerra contra Irán sería encender la mecha de la crisis global. El analista de asuntos internacionales radicado en Teherán recoge la declaración del líder supremo iraní, Ali Jamenei, en la que advierte que cualquier confrontación militar que involucrara a Irán no se limitaría a sus fronteras. "Cualquier guerra no se limitaría a Irán e incendiaría toda la región", dijo el 1 de febrero.

El mensaje del Líder Supremo no se enfoca en la confrontación directa en el campo de batalla, sino en las repercusiones regionales y las consecuencias sistémicas. Salehi sostiene que se trata de una evaluación estratégica basada en la geografía, los flujos energéticos y la interdependencia económica global.

La advertencia en primer término está teledirigida a los gobiernos regionales cuya estabilidad política y supervivencia económica "dependen de la ininterrumpida exportación de petróleo y la seguridad de las rutas marítimas en el Golfo Pérsico".

El control geográfico de Irán

Si los altos funcionarios políticos y militares iraníes constantemente advierten que el conflicto se extenderá más allá de sus fronteras, es porque se basan en el control geográfico que tiene Teherán.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que si Estados Unidos atacara a Irán, Teherán tomaría represalias contra las bases militares estadounidenses en toda la región, dejando claro que cualquier conflicto se expandiría inmediatamente más allá del territorio iraní.

Mohammad Pakpour, comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), ha enfatizado que Irán está preparado para todos los escenarios, incluyendo lo que describió como una "guerra total", subrayando que la escalada no permanecería limitada o simbólica.

Ali Shamkhani, un alto asesor del Líder Supremo, asimismo advirtió que cualquier acción militar estadounidense sería tratada como un acto de guerra y se enfrentaría a una represalia inmediata y amplia.

Para el analista iraní, estas declaraciones revelan una doctrina estratégica coherente, arraigada en la geografía de Irán y su papel en el sistema energético global. En su núcleo del acontecer se encuentra el estrecho de Ormuz, un cuello de botella marítimo crítico que tiene una importancia fundamental para la economía mundial, ya que por allí transita aproximadamente el 20-21% del petróleo y gas natural licuado (GNL) global, con más de 20 millones de barriles diarios. Conecta el golfo Pérsico con el océano Índico, siendo vital para el suministro energético de Asia, Europa y Estados Unidos.

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Mapa del estrecho de Ormuz (Foto: Archivo)

La Administración de Información Energética (EIA) estima que aproximadamente el 84% del petróleo crudo y condensado y el 83% del GNL que circulan por el estrecho tienen como destino los mercados asiáticos, siendo China, India, Japón y Corea del Sur identificados como los principales receptores.

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Análisis de la Administración de Información Energética de EE.UU. basado en el seguimiento del petrolero Vortexa (Foto: IEA)

"El estrecho de Ormuz, ubicado entre Omán e Irán, conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo. El estrecho tiene la profundidad y la anchura suficientes para el tránsito de los petroleros más grandes del mundo, y es uno de los cuellos de botella petroleros más importantes del mundo. Grandes volúmenes de petróleo fluyen por el estrecho, y existen muy pocas alternativas para extraerlo si se cierra. En 2024, el flujo de petróleo a través del estrecho promedió 20 millones de barriles diarios (b/d), el equivalente a aproximadamente el 20 % del consumo mundial de líquidos de petróleo. En el primer trimestre de 2025, el flujo total de petróleo a través del estrecho de Ormuz se mantuvo relativamente estable en comparación con 2024", refirió la EIA a mediados de 2025.

Los principales productores de la OPEP, incluidos Arabia Saudita, Irán, Irak, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, exportan la mayor parte de su crudo a través de este paso, principalmente a Asia. Es por ello que la inestabilidad en el golfo Pérsico no puede considerarse una contingencia regional. "Representa una vulnerabilidad estructural arraigada en la economía global", reitera Peiman Salehi.

El estrecho de Ormuz como "válvula de presión global"

Asia oriental depende de la energía del Golfo, lo que pone en riesgo a países como Japón y Corea del Sur, que carecen de alternativas terrestres y dependen casi por completo de las importaciones marítimas. China sigue dependiendo en gran medida del crudo y el GNL transportados por vía marítima desde Asia occidental.

El caso de India es similar. Se encuentra expuesta porque su demanda energética sigue aumentando junto con la expansión industrial y su dependencia la hace vulnerable. Sin embargo, no es un problema exclusivo de Asia oriental por el hecho de que estas economías constituyen la columna vertebral industrial de la producción manufacturera y exportadora mundial. Es por ello que las consecuencias de la disrupción se extienden mucho más allá de los propios mercados energéticos.

Las economías del este asiático están profundamente integradas en las cadenas de suministro globales que alimentan los mercados europeos y norteamericanos, por lo que una desaceleración del sector energético en esta región se traduciría rápidamente en mayores costos de producción, retrasos en los envíos y presiones inflacionarias en las economías occidentales.

Salehi señala que aun sin un cierre total del estrecho de Ormuz, la mayor percepción del riesgo bastaría por sí sola para aumentar las primas de seguros de transporte marítimo, desviar el tráfico marítimo e inyectar volatilidad en los mercados de futuros.

Se explica por qué los funcionarios iraníes presentan la escalada como sistémica y no bilateral. Desde la perspectiva de Teherán, la influencia no exige una confrontación máxima. "Incluso una perturbación limitada e intermitente o una incertidumbre sostenida en el golfo Pérsico impondrían costos desproporcionados a las economías importadoras de energía", reitera el mencionado analista iraní.

Sobre la suposición de que la inestabilidad en el golfo Pérsico ya no tiene consecuencias decisivas para Estados Unidos, porque cada vez dependen menos energéticamente de esos mercados, Salehi indica que se trata de una fantasía de Washington.

Si bien los datos de importación de Estados Unidos sugieren que actualmente recibe solo una pequeña proporción de su crudo de productores del golfo Pérsico, y la mayor parte de su suministro de petróleo se obtiene por producción interna o de socios como Canadá y México, no obstante, esta lógica se cae cuando se considera la naturaleza integrada de la economía global.

Los mercados petroleros operan mediante la fijación de precios, el transporte marítimo, los seguros y la especulación financiera a nivel mundial. Con la actual dinámica global, ningún país, por más autosuficiente que sea, se libra de los shocks económicos que perturben el mercado internacional.

En este sentido, se debe prestar la debida atención a los acontecimientos en el golfo Pérsico, pues de sus resultados derivarían aleteos de mariposa en huracanes en otros puntos del planeta, en específico en los mercados internacionales interrelacionados con las líneas de suministro energéticas. Allí donde Venezuela también cumple un papel decisivo, como se puede apreciar de un buen tiempo para acá.

— Somos un grupo de investigadores independientes dedicados a analizar el proceso de guerra contra Venezuela y sus implicaciones globales. Desde el principio nuestro contenido ha sido de libre uso. Dependemos de donaciones y colaboraciones para sostener este proyecto, si deseas contribuir con Misión Verdad puedes hacerlo aquí<