Mié. 08 Julio 2026 Actualizado 11:40 am

condecoración 5 de julio

"¡Vamos por esa nueva República! Vamos a forjarla, vamos a construirla", recalcó Rodríguez el pasado 5 de julio (Foto: Prensa Presidencial)
Discurso de la presidente encargada

"Por una Venezuela que renazca sobre los escombros"

A continuación, reproducimos de manera íntegra la transcripción del discurso de la presidenta encargada Delcy Rodríguez durante la conmemoración de los 215 años de la Independencia y la graduación conjunta de nuevos oficiales de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela (UMBV), el domingo 5 de julio de 2026. La importancia de estas palabras deriva en un punto clave: en la interpretación del país que toca reconstruir, pues el discurso busca transformar la vulnerabilidad física (el desastre sísmico) en fortaleza política, proponiendo que la reconstrucción material de La Guaira y de otras zonas de desastre es inseparable de la reconstrucción del "alma" nacional.


Quiero, antes de iniciar este acto de promoción de graduación conjunto de tenientes de corbeta, pedir un minuto de silencio en homenaje a las víctimas del duplete sísmico ocurrido el 24 de junio del corriente.

Quiero saludar al presidente de la Asamblea Nacional, Dr. Jorge Rodríguez, al Consejo de vicepresidentes que nos acompaña el día de hoy, al general en jefe Gustavo González López, ministro del Poder Popular para la Defensa. Al mayor general Prieto Martín, quien es comandante estratégico operacional, y al alto mando militar. Mis felicitaciones muy especiales por la labor que han venido cumpliendo al frente de lo que ha sido este desastre natural ocurrido en Venezuela.

Hace 215 años se firmó en Venezuela el acta de la independencia de nuestra patria, para cortar las cadenas del colonialismo que oprimían a nuestra patria. Fue el nacimiento de la primera república. Fue el día aquel 5 de julio de 1811 que dijimos con dignidad, con moral: ¡somos república!, ¡no somos colonia!

Ese día marcaría entonces la ruta de nuestro proceso por la independencia que se selló en la batalla de Carabobo en 1821.

Yo traigo a este acto de graduación de tenientes, tenientes de corbeta, a quienes felicito sentidamente; felicito a sus madres, padres, hermanos, familiares, amigos que han venido a acompañarlos. Traigo y reivindico el espíritu del 5 de julio de 1811 y debo recordar que la mitad de los que firmaron el acta de independencia eran jóvenes como ustedes, jóvenes que se han entregado a su país, a su patria, pensando en un porvenir mejor, más grande de glorias, de profunda dignidad, de lo que significó una generación que se dedicó a la lucha por la independencia de Venezuela.

Ese espíritu generacional está hoy más vivo que nunca en el corazón de cada uno de ustedes. Lo sé porque iniciaron sus estudios en medio de una pandemia de la covid-19. Allí estuvieron ustedes, jóvenes que se iniciaban en sus estudios, atendiendo al pueblo de Venezuela, acompañando a nuestro pueblo también en un momento de sufrimiento.

Esta es una promoción que está forjada laboriosamente en la compañía de nuestro pueblo. Es una promoción que sabe lo que es estar al lado de los más necesitados. Yo por eso le he dado la orden al ministro de la Defensa, general en jefe González López, de que la promoción de ustedes lleve por nombre Venezuela Renace. Que sea el espíritu, el símbolo de una nueva espiritualidad, que sea la expresión de la entrega, que sea la expresión de la solidaridad, del amor por el prójimo, de entregar su corazón a quien más lo necesita.

Serán ustedes una promoción que venga de ese 5 de julio de 1811, que venga con la dignidad, el orgullo de saber ser república para construir un nuevo futuro. Y lo voy a decir con absoluta franqueza: iniciamos este año con una agresión armada externa. Así iniciamos el 3 de enero del 2026 y ya nosotros sabíamos que algo se había quebrado profundamente en la sociedad venezolana y debíamos buscar un espacio, un camino para construir una nueva sociedad, una nueva espiritualidad, un ser humano diferente. Y ese nuevo ser humano nos puso a prueba ahora la naturaleza con el doble terremoto del 24 de junio. Nos puso a prueba para saber dónde está la bondad, para saber dónde está el amor, la comprensión, la misericordia. Pero también nos ha tocado ver el odio, nos ha tocado ver la miseria. Y al igual que en 1812, cuando los antipatriotas pretendieron utilizar el terremoto para ir contra la joven naciente república de 1811, igualmente hoy se pretende atacar la institucionalidad venezolana.

No puede haber espacio para ningún tipo de conspiración, ni interna ni externa, venga de donde venga. Es un nuevo momento para Venezuela. Tenemos las bases de una nueva república, definitivamente viendo al futuro con un ser humano distinto, con un ser humano solidario, con un venezolano y una venezolana que se sienta orgulloso de su historia, de su libertad, de su independencia del 5 de julio de 1811, de Carabobo, del 19 de abril de 1810, que se sienta orgulloso de Junín, de Pichincha, de Ayacucho, y haber construido las bases de una patria grande.

Y en esta terrible urgencia nacional que ha sido marcada por los terremotos, nosotros quisimos también reivindicar ese espíritu de patria grande con un espíritu de mundo grande. Porque aquí articulamos e invitamos a que vinieran todos y todas los que quisieran ayudar a Venezuela con ese mismo espíritu de Bolívar, el más grande de todos los tiempos del universo. Con ese espíritu le dijimos al mundo: "Bienvenida la mano amiga. Bienvenidos todos". Y allí fuimos rescatista por rescatista que vino a ayudar a nuestro pueblo, que vino a salvar a nuestro pueblo. Allí le dimos la condecoración Héroe de Venezuela, en reconocimiento, en gratitud de un gobierno, en nombre de un pueblo que reconoce cuándo un ciudadano del mundo, o una ciudadana del mundo, cruza las fronteras para brindarle su mano al pueblo venezolano.

En las próximas horas serán igualmente condecorados todos los rescatistas venezolanos y venezolanas, todos los hombres y mujeres del sistema de Protección Civil, nuestros voluntarios de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, a quienes nuevamente reivindico su labor. Han querido atacar a nuestra fuerza armada, denigrándola, atacándola, y nosotros los hemos visto ahí, ayudando al pueblo, salvando vidas, sacando cuerpos. Ahí ha estado nuestra fuerza armada y esa es la fuerza armada en la que yo creo que debemos cimentar sus bases profundas, porque ahí está el espíritu de solidaridad que nos inculcó nuestro padre Libertador Simón Bolívar.

Yo por eso le he dado la orden al Ministerio de la Defensa de crear una Unidad de Tarea Especial de Emergencia para atender emergencias ante desastres de esta naturaleza, que llevará por nombre Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre. Tenía nuestro gran mariscal apenas 16 años aquel 5 de julio de 1811 y ahí estaban las filas de esa generación que no descansó, como dijo la teniente Volcán, a quien reconozco sus profundas palabras, quien no descansó como ustedes, jóvenes tenientes y tenientes de corbeta, no dieron descanso a su brazo ni reposo a su alma para acompañar a esta patria profunda, para ayudar a nuestro pueblo y para atender el llamado de Venezuela cuando Venezuela lo necesita. Y es por eso que he decidido designar al general de brigada Pavón Castellanos para que se ponga al frente de esta unidad de tarea especial, a quien invito a que se acerque para entregarle el estandarte de esta nueva unidad de tarea de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Recientemente, un periodista me preguntó quién había dado la orden de desplegar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en La Guaira y en los sitios de desastre. ¡La orden la di yo como comandante en jefe de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana! Cuando hice juramento, dije: "Tomo el bastón de mando y se lo entrego al pueblo venezolano para que vaya donde el pueblo más lo necesita". ¡La orden la di yo, y me hago responsable por nuestra Fuerza Nacional Bolivariana que está allí en el territorio, está allí abrazando a los familiares que esperan recuperar a sus seres queridos debajo de los escombros del silencio!

Debajo de los escombros todavía hay una madre que llora a un hijo. Debajo de los escombros todavía hay un hijo que llora, una madre, un hermano, una abuela, un tío, un amigo. Yo por eso digo, no entiendo cómo en estos momentos de dolor para Venezuela, de duelo nacional, hay quienes se atreven a la miseria, hay quienes se atreven a planificar estallidos sociales.

¡Aquí no habrá estallido social!

¡Aquí lo que hay es solidaridad social profunda de nuestro pueblo!

Hermanos, hermanas, nos toca una ardua tarea. Mostrar al mundo nuestro verdadero espíritu, mostrar al mundo que estamos ya encaminados en forjar las bases sólidas arraigadas para una nueva república basada en los valores más altos y sublimes de la humanidad. En una nueva república que se comunique con el mundo en manera de igualdad, una nueva república que le hable a la humanidad de los valores, de la cooperación, de la amistad, de la solidaridad. Y por eso la ayuda y el apoyo internacional han estado basados en esos principios, que son los principios de herencia universal de nuestro Padre Libertador Simón Bolívar.

¡Vamos por esa nueva república! ¡Vamos a forjarla! ¡Vamos a construirla!

Dejemos de lado en el camino a los miserables. Hemos dejado en el camino a los desarmados, a los que odian, a los intolerantes, a los que le quieren hacer daño a nuestro pueblo. Y unámonos en un solo abrazo, unámonos en un solo corazón por una Venezuela que renazca sobre esos escombros dolorosos, por una Venezuela que se levante con la dignidad para construir, pero para reconstruir desde una educación distinta, con unos valores permanentes, con unos valores que inspiren para el bien, para unos valores que inspiren para el reconocimiento y el respeto del otro.

Vamos, sé que Venezuela puede y por eso yo he dicho que esta etapa es la etapa de la Venezuela que renacerá, pero renacerá de la mano de su juventud. Y por eso en este momento doy la orden de que cada uno de los tenientes de corbeta que estamos graduando el día de hoy se despliegue en la zona de desastre de La Guaira y vaya allá de los campamentos transitorios, vaya a la infraestructura, vaya a los centros de salud a prestar apoyo, como lo dijo la teniente Volcán.

Si Venezuela nos llama, que ahí esté de primero la juventud. Si Venezuela nos convoca, que ahí estemos unidos.

Llamo a toda Venezuela, a todos los sectores políticos, económicos, sociales, culturales. Vayamos por una nueva Venezuela. Venezuela lo merece. Nosotros se lo debemos a nuestra patria y se lo debemos también a nuestra historia. Así que quedan ustedes investidos para que sean recibidos por su jefe por comando y vayan allá a prestar la orden que les he dado como comandante en jefe y que otorga la Constitución y las leyes de la república.

Y yo no puedo sino decir junto a la juventud venezolana, a quien le agradezco porque los he visto palmo a palmo, jóvenes estudiantes, jóvenes ingenieros, jóvenes rescatistas, jóvenes médicos, los he visto allí junto al pueblo. Le pido a esa juventud que se sume a la nueva Venezuela, la Venezuela de bien, la Venezuela de amor, la Venezuela solidaria y la Venezuela que nos hará sentir orgullosos por siempre por nuestra historia.

¡Muchas gracias!

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