Jue. 30 Abril 2026 Actualizado 11:46 am

DR Barbados

La presidenta encargada Delcy Rodríguez impulsa estrategias multidimensionales de cooperación con vecinos del Caribe (Foto: AFP)
Cooperación en ejes múltiples y complementariedad

Hacia una diplomacia geoeconómica en las fronteras caribe-andinas de Venezuela

La política exterior venezolana se mantiene activa bajo el liderazgo de la presidenta encargada Delcy Rodríguez y ha entrado en una fase de resultados tangibles. En semanas recientes, una serie de encuentros de alto nivel con Granada, Barbados y Colombia evidencian la profundización de lazos diplomáticos y esbozan un modelo de integración basado en la cooperación productiva, la seguridad energética y una doctrina de paz soberana.

Este nuevo impulso, anclado en la historia compartida y las necesidades prácticas, redefine la inserción de Venezuela en el tablero regional, en apariencia haciendo ceder progresivamente el entramado de sanciones internacionales.

Avances en el frente caribeño

El pasado 9 de abril, la mandataria realizó su primera visita oficial al exterior cuyo destino fue Granada. La agenda incluyó reuniones con el primer ministro Dickon Mitchell, la gobernadora general Cécile La Grenade y autoridades parlamentarias como Dessima Williams y Leo Cato. El objetivo fue establecer canales de comunicación "más directos" para robustecer la cooperación técnica y política, dado que se incluyó un fortalecimiento de la diplomacia parlamentaria.

Los acuerdos fueron multidimensionales y abarcaron seis ejes estratégicos: energía, agricultura, educación, comercio, turismo y transporte. Se actualizó una hoja de ruta bilateral suscrita en 2025, con énfasis en el intercambio estudiantil y la creación de rutas marítimas y aéreas para facilitar el comercio regional. En el ámbito agrícola, Venezuela compartió experiencias de economía comunal, buscando sinergias para fortalecer la seguridad alimentaria en ambas naciones.

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Mapa político del Caribe oriental muestra la cercanía de Granada y Barbados con Venezuela (Foto: Archivo)

La visita a Barbados, también en el Caribe oriental, se enmarcó en una estrategia de reactivación de la influencia venezolana en la subregión, históricamente vinculada a mecanismos como Petrocaribe. La delegación venezolana, integrada por el canciller Yván Gil y los ministros de Hidrocarburos, Paula Henao, y de Comercio Exterior, Johann Álvarez, reflejó el carácter multisectorial de la agenda.

Los contactos con el gobierno encabezado por Mia Mottley se inscriben en la misma lógica de un frente caribeño que recupera la doctrina de unión regional promovida históricamente por Venezuela, pero ahora bajo un enfoque pragmático y centrado en proyectos concretos de desarrollo.

Estos acercamientos tienen un componente material significativo para las naciones insulares. La cooperación energética emerge como la columna vertebral de un intercambio donde Venezuela, poseedora de vastas reservas de hidrocarburos, ofrece una alternativa para la seguridad de suministro en una región altamente dependiente de combustibles importados.

A cambio, se abren puertas para la transferencia de conocimientos agrícolas y la inversión en el sector educativo granadino, lo que configura una relación de beneficio mutuo que busca reducir asimetrías. La coordinación no se limitó a Granada, desde Venezuela se interpreta esto no solo como diplomacia, sino como la construcción de una alianza estratégica para el crecimiento.

Reunión con Petro: La complementaridad como eje fundamental

El 24 de abril, Gustavo Petro se convirtió en el primer jefe de Estado en visitar Venezuela tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero. La reunión en el Palacio de Miraflores priorizó la seguridad fronteriza y la cooperación energética. Ambos mandatarios acordaron desarrollar planes militares conjuntos y mecanismos inmediatos de intercambio de inteligencia para combatir el narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando en los 2 219 kilómetros de frontera compartida.

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Tanto los pasos fronterizos entre Venezuela y Colombia como la infraestructura garantizan un intercambio comercial dinámico (Foto: BBC)

"Que sepan los grupos del narcotráfico (...) que estamos dando pasos firmes para el combate a estos delitos", afirmó Rodríguez. Petro, por su parte, subrayó que la frontera debe estar "solo para el pueblo colombiano y el pueblo venezolano", libre de "mafias dedicadas a economías ilegales".

Tras más de una década de rupturas y una frontera que llegó a ser un corredor de economías ilícitas, la reunión giró en torno al proyecto de transformar la porosa línea divisoria en un polo de desarrollo. Se retomó el hilo restaurador que ambos gobiernos impulsan desde agosto de 2022, pero añadió una capa de concreción productiva.

En materia comercial, el intercambio bilateral alcanzó los 1 170 millones de dólares en 2025, cifra que, aunque distante del récord de 7 210 millones registrado en 2008, refleja una recuperación sostenida.

En enero pasado, el comercio binacional registró 59,3 millones de dólares, con una caída interanual del 26%, lo que evidencia los desafíos pendientes. La proyección del comercio para este año se mantiene por encima de los 1 400 millones de dólares, un salto exponencial frente al colapso de 2019, cuando el intercambio cayó a menos de 300 millones.

Más de 1 180 empresas colombianas participaron en el comercio binacional en 2025, un crecimiento del 84% frente a 2020. Además, la Rueda de Negocios organizada a mediados de abril por Procolombia (agencia gubernamental a cargo de promover las exportaciones, el turismo internacional y la inversión extranjera) fomentó líneas estratégicas que faciliten el desarrollo productivo en sectores como transporte, energías renovables y servicios públicos. Allí participaron más de 4 mil empresarios, inversionistas y representantes del turismo,

La agenda energética del encuentro presidencial incluyó avances hacia la interconexión eléctrica y gasífera. "La interconexión eléctrica está ya a un paso y también la interconexión gasífera", señaló Rodríguez, al destacar el potencial de suministrar gas venezolano a Colombia para reducir costos industriales y diversificar fuentes de abastecimiento.

La agenda acordada con Petro se sustenta en criterios de interdependencia irrefutable. La complementariedad es el eje fundamental debido a que Colombia puede ser un proveedor natural de alimentos y manufacturas, mientras Venezuela posee los recursos energéticos y gasíferos que pudieran ser considerados como el soporte estructural de la ampliación de la relación.

En este sentido, la reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos venezolana, diseñada para flexibilizar la asociación con capital privado, es una señal concreta hacia proyectos conjuntos que reduzcan los costos industriales colombianos. Además, ambos gobiernos han articulado operaciones militares coordinadas entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y las fuerzas colombianas contra el narcotráfico, reconociendo que un entorno seguro es la base indispensable para atraer inversión y proteger la infraestructura energética.

Diplomacia como motor de crecimiento

El hilo conductor tanto en el frente caribeño como en el fronterizo es la diplomacia de paz, una estrategia que la presidenta encargada ha situado en el centro de la política de Estado. En su discurso del 19 de abril, Delcy Rodríguez subrayó que la construcción de un entorno de "paz y sin sanciones" es la condición fundamental para el bienestar social. Esta visión reconoce que el aislamiento y la confrontación, además de debilitar la soberanía operativa del Estado, profundizan las complejidades sociales y abren espacios para actores armados irregulares.

La creación de una Zona de Paz, Unión y Desarrollo en la frontera colombo-venezolana, sellada por Maduro y Petro mediante un memorando en 2025, encarna esta filosofía de combatir la economía ilegal a través de la formalización del comercio y la integración social basada en lazos familiares y culturales binacionales que ninguna ruptura política pudo deshacer.

La estrategia diplomática venezolana ha coincidido con señales de flexibilización en el régimen de sanciones que permitirían la reactivación de flujos de servicios financieros y la negociación de acuerdos comerciales.

El pragmatismo en seguridad y economía está rindiendo frutos en el tablero geopolítico. La normalización de relaciones con Colombia —anfitrión de 2,5 millones de migrantes venezolanos— y la activa cooperación con las naciones caribeñas erosionan la efectividad del régimen de sanciones estadounidense al demostrar que existen canales regionales viables de desarrollo y diálogo.

La nueva fase de la relación con Colombia, sumada a los acuerdos con Granada y Barbados, fortalece la influencia regional de Caracas y genera dividendos económicos para sus poblaciones.

Se trata de pasos modestos en escala, pero representan avances concretos hacia una reintegración regional que prioriza intereses compartidos sobre confrontaciones ideológicas. El desafío pendiente radica en sostener estos procesos más allá de ciclos políticos y garantizar que los beneficios lleguen a las poblaciones fronterizas históricamente afectadas por la inestabilidad.

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