Dom. 14 Julio 2024 Actualizado Viernes, 12. Julio 2024 - 16:36

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La alquimia de la relación ruso-turca claramente ha cambiado (Foto: The Cradle)

Ni Oriente ni Occidente: las penurias de Türkiye como "Estado pendular"

La semana pasada el portal del Ministerio de Exteriores ruso destacó dos notas de prensa sobre las conversaciones entre el canciller Serguéi Lavrov y sus contrapartes turca e iran, Hakan Fidan y Hossein Amir-Abdollahian, respectivamente. Las conversaciones se dieron por las iniciativas de estos últimos.

La conversación con Fidan fue formal y con aspecto de negocios, mientras que con Amir-Abdollahian, el máximo diplomático ruso estaba notablemente en un intercambio relajado y desenfadado; basado en la confianza y señalando "un interés mutuo en coordinar con cercanía las aproximaciones a la política mundial" (aquí y aquí).

La alquimia de la relación ruso-turca claramente ha cambiado, mientras que la asociación estratégica con Irán se ha consolidado y una predictibilidad y madurez de alto nivel se ha hecho visible.

Preocupaciones rusas y diplomacia turca

Un factor reciente que corrompió la relación Rusia-Türkiye ha sido la decisión unilateral del Kremlin de permitir que expire la Iniciativa del Grano del Mar Negro el 17 de julio. Detrás de las cámaras, Ankara intentó evitar el momento, pero la decisión rusa no estaba centrada en Türkiye. En ello yace la esperanza, y la desesperación.

Rusia desde entonces ofreció que un nuevo acuerdo con Türkiye fuese posible si se cumplen las exigencias de Moscú, anunciando trabajos sobre nuevas rutas de exportación. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, reciprocó haciendo un llamado a los países occidentales a "cumplir con las expectativas de Putin".

Sin embargo, la crisis de confianza en las relaciones entre Ankara y Moscú tienen una dimensión geopolítica, y concierne a la guerra en Ucrania. De forma resumida, las políticas exteriores turcas han exhibido un "occidentalismo" matizado que afecta los intereses vitales rusos.

En efecto, no hay una explicación plausible a la visita repentina del presidente ucraniano, Volodimir Zelenzky, a Estambul el 8 de julio, la repentina liberación de los notorios comandantes del Azov que estaban bajo custodia turca producto de un entendimiento con Rusia sobre el intercambio de prisioneros, o el plan de establecer un emprendimiento para co-producir en Ucrania los drones turcos Bayraktar.

Una forma de ver al viraje turco tan pronunciado pudiera ser que grupos de intereses de su industria militar están siendo manipulados por Zelensky. El apoyo abierto de Erdogan a la membresía ucraniana en la OTAN es un evidente intercambio selectivo.

El panorama completo es que Zelensky, alentado por Estados Unidos, está buscando oportunidades para erosionar la confianza mutua y ganada en la que había devengado la relación tuco-rusa en los últimos años, gracias a la diplomacia activa entre Erdogan y Vladímir Putin.

De cualquier forma, en la víspera de la Cumbre de la OTAN en Vilnius (11 y 12 de julio), donde se esperaba que Erdogan se reuniera con el presidente Joe Biden (y Zelensky), Lavrov le hizo saber las inquietudes de Moscú al canciller Hakan en una conversación telefónica iniciada por este último.

Las dimensiones geopolíticas de la crisis ucraniana

El resumen ruso decía:

"Las partes intercambiaron opiniones sobre la agenda regional y priorizaron los últimos eventos en torno a Ucrania, incluyendo la situación relacionada con el retorno de los 'cabecillas' del batallón Azov de Estambul a Kiev. La parte rusa llamó la atención de Ankara sobre el hecho de que las continuas entregas de equipamiento militar al régimen constituyen un rumbo destructivo. Se señaló que pasos subsiguientes pudieran traer consecuencias negativas".

Al ser preguntado por estos movimientos turcos, el portavoz del Kremlin Dmitry Peskov reaccionó: "Sin duda, como un Estado moderno, Türkiye tiene el derecho absoluto de desarrollar relaciones con cualquier país, incluyendo Ucrania. Pero, siendo socios de Türkiye, tenemos la esperanza de que esa relación no esté apuntando contra nosotros".

Peskov describió las relaciones entre Moscú y Ankara como "bastante cercanas, desarrolladas, multifacéticas, y mutuamente beneficiosas". Sin embargo, "hay ciertas áreas donde tenemos diferencias", agregó. Pero Peskov también dijo que la implementación de un proyecto conjunto de un centro gasífero de Rusia y Türkiye no se verá afectado ya que los intereses de "un número importante de países en la región, incluso europeos" están involucrados.

Sin lugar a dudas, algunas preguntas quedan en el aire, específicamente con cuánta intensidad está Occidente buscando enmendar las relaciones diplomáticas con Erdogan. Al final del día, la lista de deseos de Erdogan sigue cumpliéndose: la aprobación de Washington sobre la venta de nuevos F-16 y sus kits de modernización; el apoyo de la Unión Europea (UE) a retomar las conversaciones sobre el ingreso de Türkiye; una invitación de Biden al presidente turco a una visita a Washington: Erdogan ha estado en el poder por más de 20 años, y Biden es el único presidente estadounidense que se ha negado a reunirse con él en una condición oficial, sea en Washington o en Ankara.

Estos son temas complicados. El acuerdo por los F-16 pudiera chocar con un viento en contra en el Congreso estadounidense, donde por diversas razones Türkiye es un tema tóxico. Biden también tiene que tomar en cuenta el respaldo sólido del lobby griego en un año electoral, el cual ha sido un activo durante toda su vida política.

En cuanto a la UE, fundamentalmente, se trata de un club cristiano que nunca admitirá a un país musulmán con una población de 85 millones que pudiera alterar el ecosistema.

Las penurias de un Estado pendular

Entonces, la gran pregunta va sobre el cálculo propio de Turkiye como "Estado pendular" geopolítico. La primera pista de Erdogan virando hacia una política económica ortodoxa y orientada hacia Occidente y la diplomacia muscular que necesita para sostenerla provino del anuncio de su nuevo gabinete el 3 de junio, tras una ceremonia inaugural ostentosa en Ankara marcando el inicio de su tercera década en el gobierno.

La elección de Erdogan de dos veteranos de Wall Street como ministro de finanzas y gobernador del banco central —Mehmet Simsek y Hafize Gaye Erkan— dio señas de una potencial nueva dirección para su mandato, necesitando una aproximación con Occidente.

De nuevo, su elección de Hakan Fidan, el por mucho tiempo jefe de la Organización Nacional de Inteligencia (MIT), la agencia de espionaje, como ministro de Exteriores para reemplazar al veterano diplomático Mevlut Cavusoglu, sugirió un potencial viraje a futuro en el estilo turco de sus relaciones exteriores. Bajo Fidan, el MIT ha llevado a cabo conversaciones de paz secretas en Oslo con el proscrito y separatista Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK), y fue también decisivo en las conversaciones de normalización con Israel y Siria.

Los expertos turcos lo llaman "diplomacia inteligente", una política exterior embarcada en avanzar hacia un nivel más independiente sin cortar las relaciones de Türkiye con Occidente, lo que sería dinámico pero no necesariamente un giro radical en su posición internacional, y pudiera profundizar más para reforzar los logros existentes y negociar una vía que no agote a la economía turca.

Quintaesencialmente, esto entraña que el país mantenga una actitud de neutralidad tanto como pueda en la situación internacional altamente polarizada y sobre las graves incertidumbres en su propio vecindario.

La relación Putin-Erdogan

Como lo plantea el prominente experto turco Mehmet Ozkan, profesor de relaciones internacionales en el Instituto de Guerra Conjunto de la Universidad Nacional de la Defensa en Estambul:

"Türkiye es un tercer camino. Mientras construye sus relaciones tanto con Oriente como con Occidente, la política de Ankara es una que garantice la autonomía estratégica y la habilidad para moverse de forma independiente para evitar quedar atrapado entre los dos bloques".

Pero Erdogan también insiste en que Putin lo visitará en Türkiye en agosto. Y el Kremlin se mantiene abierto al patrón de contacto intenso entre Moscú y Ankara que Erdogan y Putin han establecido en años recientes.

La mentalidad suma cero de Occidente espera que Erdogan tire por la borda su vínculo amistoso con Putin

Igualmente, Rusia le ha verbalizado a Türkiye que el acuerdo del grano al que Erdogan se ha comprometido apasionadamente es todavía trabajable si tan solo Occidente cumple con sus promesas de permitir que las exportaciones de trigo y fertilizante lleguen al mercado mundial.

No obstante, la mentalidad suma cero de Occidente espera que Erdogan tire por la borda su vínculo amistoso con Putin y revierta la relación turco-rusa, y también asegurarse de que Ankara no ayude a Moscú en las condiciones establecidas bajo las sanciones occidentales. Claramente, Estados Unidos no tolerará a Türkiye, un país miembro de la OTAN, que gravite hacia la Organización para la Cooperación de Shanghái (SCO) o los BRICS, o de buscar cualquier forma de integración euroasiática.

Donde coinciden los intereses turcos y estadounidenses

Washington básicamente espera que Ankara desmantele la totalidad de su arquitectura de política exterior construida por Erdogan en las últimas dos décadas en el poder, particularmente luego del intento de golpe fallido (apoyado por Estados Unidos) con el que buscaban derrocarlo en 2016.

La ofensiva diplomática de Zelensky —de nuevo, concertada con Estados Unidos y la OTAN— apunta a traer a Erdogan a bordo del establecimiento de una nueva ruta marítima de exportación de granos a través de la región noroccidental del Mar Negro, excluyendo a Rusia, y en su lugar, que atraviese las aguas territoriales del también miembro de la OTAN, Rumanía, donde la 101 División Aerotransportada de Estados Unidos está apostada.

Bastante posible, esto eventualmente pudiera ser el preludio a la inserción de tropas de Estados Unidos/OTAN sobre el terreno en Ucrania. El punto es que Estados Unidos y sus aliados están al tanto de que el golpeado ejército ucraniano no puede, de ninguna manera, derrotar a Rusia, y un Plan B es necesario para restringir tácticamente a las fuerzas rusas al este del río Dnieper hasta que un eje militar Polonia-Lituania-Ucrania, actualmente preparándose, pueda ser insertado para el otoño en Ucrania occidental.

Mientras tanto, Estados Unidos tiene la esperanza de prevenir cualquier ofensiva rusa hacia el enormemente estratégico puerto de Odesa. Sin embargo, cualquier intento occidental de socavar el dominio tradicional ruso en el Mar Negro es un acto fallido si no cuenta con la cooperación de Türkiye. Notablemente, el párrafo sobre la agenda estratégica de la OTAN para el Mar Negro señala específicamente a la Convención de Montreux de 1936, que es el elemento esencial en el contexto de la seguridad y la estabilidad del Mar Negro. Biden pudiera corresponder permitiéndole al FMI que le dé un rescate a la economía turca, que se encuentra en dificultades severas.

La gira de Erdogan a los países del Golfo la semana pasada apunta a crear un espacio para que Türkiye negocie asegurando más inversiones de los adinerados Estados del occidente asiático. Según la agencia oficial WAM, los acuerdos firmados durante su visita a los Emiratos Árabes Unidos "se estiman por el valor de los 50.7 mil millones de dólares".

La paradoja está en que los estrategas estadounidenses que comenzaron a aplicar el apelativo de "Estado pendular" a la geopolítica a finales de 1990 mientras se desvanecía el "momento unipolar", le adscriben a Türkiye las características clásicas de una nación cuyas afiliaciones en la geopolítica determinan el resultado de la rivalidad de los grandes poderes para las próximas décadas. De este modo comenzó la agonía y el éxtasis de la política exterior turca.

Los padecimientos de hoy confirman que esta trayectoria no será fácil. Oscilar hacia un lado plantea el riesgo de una venganza del otro lado. Y al final de todo, Türkiye pudiera estar mejor al no moverse de un lado al otro sino quedándose en un rumbo recto. Erdogan debe estar al tanto de si se sentirá seguro de caminar en la oscuridad con Biden. Si no, la decisión es clara: evitarlo a toda costa.


Publicada originalmente en The Cradle el 24 de julio de 2023, la traducción para Misión Verdad fue realizada por Diego Sequera.

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