Lun. 19 Enero 2026 Actualizado 12:03 pm

Cyril Ramaphosa

El presidente sudafricano fue el primer líder africano en condenar el ataque militar estadounidense del 3 de enero pasado (Foto: Nic Bothma / Reuters)

África frente a la agresión armada contra Venezuela

En África son pocas las noticias que llegan a los medios sobre América Latina, pero la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela del 3 de enero se instaló en las tapas de los diarios y en los noticieros de radio y televisión. La mayoría de los países africanos han expresado una clara condena al ataque militar cometido por el presidente Donald Trump. Sudáfrica, miembro de los BRICS y uno de los países fuertes del continente, fue uno de los primeros en hacerlo y se ubica entre los más críticos, luego de meses de diversos cortocircuitos con el gobierno de Trump.

En su expresión pública oficial del mismo día 3, sostuvo que la remoción del presidente Nicolás Maduro es una "manifiesta" violación de la carta de la Organización de las Naciones Unidas y que es imperioso oponerse a este sistema porque lo contrario sería normalizar la posibilidad de que un sistema en el que ninguna nación es superior a las otras quedaría en el papel, mientras en la práctica el poder militar decide las reglas. El gobierno de Cyril Ramaphosa reclamó la convocatoria urgente del Consejo de Seguridad.

Desde la llegada al gobierno de Donald Trump en enero de 2025, las relaciones con Sudáfrica son difíciles. El inquilino de la Casa Blanca sostiene que en el país hay un "genocidio blanco" en marcha. Pero las cuestiones no son solo discursivas. Mientras tiene una política dura hacia la inmigración, ha promovido la recepción de migrantes afrikaners en calidad de refugiados. Así mismo, no participó en la cumbre del G20 que se desarrolló en Johannesburgo el pasado noviembre y ha puesto restricciones a diplomáticos sudafricanos para acordar la realización de la nueva reunión, que será en 2026 en Estados Unidos.

La posición del gobierno sudafricano no es homogénea. Este posicionamiento ha generado nuevos problemas en el seno del Gobierno de Unidad Nacional entre la Alianza Democrática (AD) y el Congreso Nacional Africano, el partido mayoritario de la alianza, con claros antecedentes antiimperialistas y que tiene a su cargo el Ministerio (Departamento) de Relaciones Exteriores y Cooperación. Según la AD, el reclamo del Ministerio de convocar una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU "huele a hipocresía y contradicción" y les recriminaron a sus aliados que no tuvieron la misma posición con el conflicto Rusia-Ucrania en 2022 (en esa ocasión, el país se abstuvo en la votación de una resolución de condena a Rusia).

Resto de África

A nivel continental, el mismo 3 de enero, día de la acción armada contra Venezuela, la organización que reúne a los 54 países del continente, la Unión Africana (UA), expresó su "profunda preocupación" por los acontecimientos en el país sudamericano y caribeño, "incluidos los informes sobre el secuestro del presidente" Nicolás Maduro, al tiempo que reafirmó el compromiso con los principios fundamentales del derecho internacional. En el plano regional, un día después, la organización que reúne a la mayoría de los países del África occidental, la ECOWAS, condenó la acción de Estados Unidos en coincidencia con las palabras de la UA, pero sin hacer mención al presidente venezolano.

Si bien la política exterior de Venezuela hacia el continente africano comenzó en la década de 1960, tuvo un ímpetu relevante con el gobierno de Hugo Chávez. El comandante bolivariano acuñó la idea de la "Madre África" a partir de 2002, lo que se tradujo en un aumento significativo de las relaciones diplomáticas, comerciales y culturales con naciones africanas. Durante el gobierno de Chávez se establecieron relaciones diplomáticas con todos los países del continente y se abrieron 17 misiones diplomáticas, además de crear un viceministerio para África. En este acercamiento, Chávez fue el primer presidente de un país no africano que habló en la reunión anual de la UA en 2006 y quien promovió la creación de las cumbres África-América del Sur (ASA), cuya segunda edición en 2009 se realizó en la isla venezolana de Margarita.

Justamente este mes de enero, el Consejo de Seguridad de la ONU está presidido por un país africano, Somalía. Recordemos que hace poco tiempo Somalilandia, la región del norte del país que se proclamó independiente de Somalía en 1991 y que hasta hace poco tiempo no tenía ningún reconocimiento oficial, fue reconocida por Israel el 6 de enero y visitada por el ministro de Relaciones Exteriores Gideon Saar, un reconocimiento que fue condenado como grave violación al derecho internacional por parte de Somalía.

Sudáfrica tomó la delantera en la condena a las acciones de Estados Unidos en Venezuela, en lo que puede verse como un nuevo capítulo en la relación entre ambos. Otros países tardaron más en hacerlo. Por ejemplo, los países que forman la Alianza del Sahel (Burkina Faso, Níger y Mali), con un claro posicionamiento antiimperialista, emitieron un comunicado oficial de condena al "acto de agresión de Estados Unidos" el 8 de enero. En el mismo criticaron el "secuestro ilegal del presidente Nicolás Maduro y su esposa" y reafirmaron su apego a un orden mundial fundado en el respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas.  Es llamativo que países productores de petróleo como Angola, Argelia o Nigeria no se hayan pronunciado en forma oficial hasta el momento. En este último, el día de Navidad, fuerzas aéreas de Estados Unidos incursionaron en el estado de Sokoto, en el noreste de Nigeria (el país más poderoso que integra la ECOWAS) contra objetivos del Estado Islámico. Según el ministro de Guerra norteamericano, los ataques fueron coordinados con el gobierno de Nigeria tras las denuncias de Donald Trump de asesinatos de cristianos en el país.

El juego del TEG

La solidaridad de los países africanos con Venezuela surge de conocer las consecuencias del colonialismo y del imperialismo.

En estos posicionamientos de llamado al diálogo y al mantenimiento de un orden multilateral y de respeto de la soberanía de los pueblos se puede leer el temor a que la era de la imposición del más fuerte vuelva a ser la política del presente y del futuro.

Pero también hay cautela en la política real porque hay temas importantes en discusión con Estados Unidos, como las cuestiones de visados y migración y la renovación (o no) de la Ley de Crecimiento y Oportunidad Africanos (AGOA, por sus siglas en inglés), que ha permitido la entrada de productos africanos en aquel país con baja o ningún arancel. En ese delicado equilibrio se va moviendo el multidiverso continente africano.


Publicado originalmente en Tektónikos el 18 de enero de 2026.

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