Para intentar ser un pueblo construyéndose en un territorio, fuera del dominio humano capitalista, es necesario que pensemos y sintamos originalmente de manera radical entre todos y para todos; porque allí no es posible la traición.
El panfleto "gringo" está usado en este escrito, basado en la fuerza de la costumbre y la ignorancia del momento en que se escribió. Hoy lo usamos sabiendo que no son los norteamericanos quienes nos invaden, sino las elites dueñas de grandes transnacionales o corporaciones que desde hace más de doscientos años han ido penetrando cada rincón del planeta misereándolo hasta sus raíces, en nombre de sus intereses, la acumulación de riquezas. "Cuando nos invadan los gringos" fue escrito en 2010, ante la posibilidad cierta de la invasión.
Queremos de nuevo reproducir este escrito con agregados, para ver si aterrizamos en una conversa descarnada, a nervios y sensores en todos sus dolores, sintiendo el sol quemante de la realidad que nos destruye a diario desde hace más de quinientos años, pero que siempre las élites lo han intentado ocultar con cubitos de hielo.
Preguntamos: ¿Acaso ya no nos invadieron desde hace más de cien años en una ocupación silenciosa en donde nos impusieron Estado; modos, usos y costumbres; que rápidamente se extendieron desde los campos petroleros a todos los rincones del territorio, violentando y posicionándose en todas las mentes, sustituyendo sabores, colores, valores, vestidos, calzados, arquitectura, música y arte en general?
Cuando nos invadan los gringos
Mascaremos chiclets. Comeremos hot dogs y hamburguesas en macdonalds, en la esquina o cualquier calle del hambre. Los niños desayunarán conflei o waffles. Tendrán nintendos, teléfonos y tablets, verán nickelodeon, disneyplus, netflix, youtube y tiktok. Amaremos por feisbur, aparentaremos por instagram y nos arrullaremos con el trinar de X, los androids y aifons. Manejaremos computadoras y navegaremos por internet. Iremos a la universidad, hablaremos inglés, vestiremos wrangler y levis, mientras soñamos con los campos de futbol americano y los rodeos.
Cuando nos invadan los gringos
Tendremos carro y andaremos felices en las colas de las autopistas. Pasearemos en los centros comerciales, disfrutando de los aires acondicionados democráticamente concebidos para todos. Celebraremos la navidad con papá noel y santa clos, y en cada casa tendremos nuestros árboles de navidad con un bolero de vidrio colgando y disfrazados con nieve de embuste. También nos arrullaremos con el espíritu de la navidad, aprenderemos a comer pavos para celebrar el día de gracias con todo y la locura del blackfraidei. Cultivaremos calabazas para celebrar el jalowin, mientras cantamos nuestro querido japiverdeituyú que nos enternece hasta lo más recóndito.
Cuando nos invadan los gringos
A punta de aguardiente, marihuana, fentanilo y cocaína, perrearemos, nos llenaremos de tatuajes y pircins, consumiremos y admiraremos en alabanza con un ¡guaooo! siempre a flor de labio todas las nuevas tecnologías que ellos produzcan y así siempre nos mantendremos en la senda del progreso y la civilización, donde navegan los países del primer mundo. Eso sí: nuestras calles superarán a los zombis drogadictos que se pasean por las calles del primer mundo.
Cuando nos invadan los gringos
Sembraremos ficus, eucaliptos, pinos, tecas. Dejaremos de ser negros, indios y mestizos en medio del zancudero y el calor, y todos podremos tener hijos rubios, con bucles y ojos azules que nazcan hablando inglés. Saldremos del subdesarrollo y cambiaremos América del sur por el Sudamérica que tiene más caché.
Cuando nos invadan los gringos
Seremos una clase media boyante que cagará más arriba del culo y miraremos al negrerío e indierío por encima del hombro, mientras escondemos las plumas, las bembas, el pelo liso o enrulaos. Todos haremos mercado en Miami y nuestro eslogan como marca país será "ta barato, dame dos", porque la situación país nos enseñará a jalar bolas, a vender barato el petróleo y el territorio con todo y chusma adentro.
Cuando nos invadan los gringos
Compraremos dólares al precio que a ellos les dé la gana, y todos nos tatuaremos la bandera norteamericana en el cuerpo, y tendremos como adorno un dólar gigante en todas las casas y oficinas como señal de lealtad a la libertad. Seremos 100 por ciento polar. Tendremos izquierdas ultra radicales (o no) que se venderán al mejor postor de la derecha corporativa, justificados en que el gobierno no hace lo que ellas o ellos dicen.
Cuando nos invadan los gringos
Nuestras ciudades serán, por fin, norte, sur, este y oeste, con diversidad arquitectónica: grandes mansiones, urbanizaciones de clase media estratificadas y barrios, muchos barrios para lograr superar a todos los barrios del primer y último mundo. Eso sí: todo el que pueda usará céspedes en la medida de sus posibilidades, natural o de plástico; preferiblemente de plástico, para el desarrollo de la industria.
Cuando nos invadan los gringos
Tendremos como modelos a rubios y rubias de 1.80 metros y ojos azules, y ya no les diremos mi negro o mi negra, sino mi rubio o mi rubia. Aprenderemos a jugar béisbol, básquetbol, volibol, tenis, kickinbol, padel y golf. Haremos un country club, un club de leones y un rotary club. También tendremos discotecas para todos los gustos y en los patioebolas solo se beberá güisqui del importado, nada de imitaciones puyadas y mucho menos cocuy de penca.
Cuando nos invadan los gringos
Privatizaremos las playas, los ríos, los humedales, las sabanas, las montañas y cascadas para que los inversores construyan islas y hoteles, evitando que los nativos afeen el paisaje que contemplan los turistas, y así aumentar el producto interno bruto y el índice económico. Eliminaremos a los vendedores ambulantes de rompecorchón, empanadas de cazón, levantamuertos, y los sustituiremos por monos uniformados hablando inglés, vendiendo con la marca rompecolchón Factory o levantamuerto Factory para recrear la vista de los turistas extranjeros que contribuirán a engrandecer el país.
Cuando nos invadan los gringos
Compraremos hospitales con barredoras de nieve para instalarlos en Maracaibo y Cojedes, andaremos en hummer, Gino no cantará más en esta mierda, nadie se preguntará "dios madre cómo va el mundo" y cantaremos rock, vallenato chillón, reguetón, changa, perolero y guachiguachi con los que perrearemos hasta el amanecer.
Cuando nos invadan los gringos
Veremos películas de joliwud, viviremos en el estriming y tendremos relaciones con las IA. Nuestros hijos serán sabios y hablarán en lenguará, sabrán que la leche viene de la nevera y que sus padres son la peor plaga que ha parido la especie. Tendremos fibra óptica y redes satelitales, escucharemos la Voz de las Américas. Estaremos en todos los mundiales de este mundo desde las sillas de las casas. Seremos competitivos, proactivos y reingeniéricos. No necesitaremos fentanilo para andar drogados; con las redes nos basta y sobra.
Cuando nos invadan los gringos
Cada vez que robemos nos iremos a Miami. Disfrutaremos de las grandes ligas, la NBA, el superbol como nuestras mejores tradiciones, lloraremos las tragedias de nuestros artistas favoritos gringos y asistiremos a sus bodas por tiktok. Tendremos tetas y culos de silicón. Sufriremos de estrés. Nos iremos de vacaciones a disneyworl y en las universidades repararemos en verano mientras llueve en invierno. Tendremos nuestro american drim en un suit drim. Tendremos canales pornográficos. Sabremos quién se robó mi queso y culparemos a la vaca. Tendremos nuestro marlboro y comida light con todo y calavera. Jugaremos mario combat. Ganaremos el miss venezuela, el miss universo y el miss mundo.
Cuando nos invadan los gringos
Ya no tendremos que hacer nada, todo lo compraremos hecho; tampoco pensaremos ni dudaremos, solo imitaremos, repetiremos, citaremos, copiaremos, cortaremos y pegaremos con la inteligencia artificial. Como profesionales, seremos corta y pega y no necesitaremos saber que la inteligencia artificial siempre será bruta sin la creatividad. Pero lo más importante es que nunca más pensaremos, ¡ni puelguaro!
Cuando nos invadan los gringos
Se incrementarán los Bukeles, los Uribes, los Santos, los Boric, los Milei y los Noboa, y quedarán uno que otro moco como Petro y Lula. Se instalarán en Colombia las bases militares. Creeremos a todos los que digan que somos el país con más producción per cápita de drogas en el planeta. Seremos tan irreverentes que le pelaremos el culo a las cámaras, gritaremos eh eh estudiantes, nos pintaremos las manos de blanco y los estudiantes de la central celebrarán los muertos del 3 de enero como su epopeya más heroica; eso sí: difrazados de capitán américa y quemando gente viva que parezca chavista, es decir, a cualquier careculpobre que se atraviese. Barney dará clases en los preescolares. Tendremos history channel y animal planet. Dejaremos nuestros hijos al cuidado de los santos representantes de la iglesia. Tendremos gremios y partidos y bajaremos tranquilos a los sepulcros.
Cuando nos invadan nuestros adorados gringos
Como clase media no nos cabrá una paja en el rabo. Todos aprenderemos a gritar ¡oh maigosh!, yes yes ¡ok!, ¡goauuu!, ¡yea! Entraremos brutalmente en la era digital, todos tendremos waifay, todos monetizaremos como influencers y strimers y nos convertiremos en los más avanzados consumidores drogadictos en todo el planeta.
Cuando nos invadan los gringos
Nuestros emprendimientos se llamarán alpargatas factory; taparas factory; arepas, empanadas y cachapas factory; o mejor: todos nuestros emprendimientos dirán al final factory, para que todo el país luzca más chic en sus anuncios y marquesinas. Aumentaremos el parque automotriz y nos deslizaremos por utopistas eléctricas de última generación. Haremos cadenas de oraciones y prenderemos velas a san Trump por habernos traído la libertad, levantaremos estatuas a Marco Rubio por ser nuestro libertador y a María Corina la bautizaremos como María la avanzadora de la invasión, por lo del relato incluyente del mestizaje y esas otras pendejadas.
Cuando nos invadan los gringos
Desapareceremos a los chavistas y blanquearemos a los negros, a los indios los usaremos para mostrarlos a los turistas como piezas etno-antropológicas, y a los alacranes y otros bichos los mostraremos disecados en museos naturales como alimañas de temer. Todo lo haremos para que nos vean como una poceta, reluciente como un sol.
Cuando nos invadan los gringos
Brincaremos en una pata porque le venderemos el país al mejor postor y nombraremos a Delsa Solórzano como ministra de contabilidad para que cuente equitativamente los barriles de petróleo que serán repartidos entre cada uno de nosotros.
Cuando nos invadan los gringos
Remataremos el Distrito Capital y al estado Miranda a precio de gallina flaca, a los recicladores de miserias y de ñapa les entregaremos los ranchos con la chusma y el Guaire. Sin pensarlo, porque ya lo hemos soñado mucho, nombraremos a Miami como la nueva capital y todos nos iremos a vivir a ese paraíso; y por lo de los recuerdos que no atormenten, en un bolsito nos llevaremos: cuatro, maracas, alpargatas, totumas, cucharas de palo, hamacas y una atarraya, todos pintados con una bandera de siete estrellas y un CD con "llevo tu luz y tu aroma en mi piel" para crear un rincón patrio en el apartamento; sabes, para cuando en medio de la más grande felicidad y campaneando un güisqui nos ataque la nostalgia… y el himno nacional se lo dejamos a los tierrúos para que lidien su tragedia.
Cuando nos invadan los gringos
Dándole vivas a las corporaciones que nos han invadido y sacado del atraso, cambiaremos la bandera, o mejor: nos agregaremos como el estado 51, celebraremos el 4 de julio y eliminaremos el 5 por ser impar y no tener flow. Para terminar poseídos e invadidos de una infinita felicidad, saldremos por las calles gritando ¡por fin somos libres! Yes sir!