Mar. 08 Septiembre 2026 Actualizado 3:59 pm

vance rubio

Para abril de este año, y según NBC News, 77% de los votantes republicanos tiene una visión positiva de Vance, frente al 66% de Rubio (Foto: Getty Images)
Informe especial

Vance y Rubio en la disputa por la próxima candidatura republicana

El mapa político estadounidense proyecta una transición compleja marcada por el desgaste institucional y la disputa interna en el Partido Republicano. En este escenario, la figura del vicepresidente JD Vance emerge como el heredero natural del movimiento Make America Great Again (MAGA).

Sin embargo, su perfil y eventuales aspiraciones para las elecciones presidenciales de 2028 se encuentran estrechamente subordinados a la dinámica gubernamental actual, la influencia de figuras clave del gabinete, como Marco Rubio, y los resultados de los próximos comicios legislativos.

ENCUESTAS, MERCADOS DE PREDICCIÓN Y ANÁLISIS

En noviembre de 2025, Vance reveló en una entrevista con Sean Hannity de Fox News que planeaba "sentarse" con Trump para discutir una posible campaña presidencial en 2028, pero solo después de las elecciones de medio término (midterms). Este dato, por sí mismo, indica la importancia de largo aliento que yace en las próximas elecciones de noviembre.

Las encuestas sitúan a Vance como favorito dentro del Partido Republicano, aunque con una ventaja que se ha ido erosionando.

Según una encuesta de McLaughlin & Associates realizada entre el 18 y el 24 de agosto de este año, Vance lidera una primaria republicana hipotética con el 32% de apoyo, seguido por Donald Trump Jr. con el 19% y Marco Rubio con el 12%. No obstante, la brecha se ha estrechado: Vance había alcanzado el 43% en abril de 2025, mientras que Rubio creció desde cifras de un solo dígito hasta el 15% entre mayo y julio pasados.

La competencia con Marco Rubio se ha vuelto particularmente intensa. En New Hampshire, estado clave en las primarias, la ventaja de Vance sobre Rubio se redujo drásticamente de 46 puntos en febrero a apenas 10 puntos en julio de 2026, según la encuesta Granite State Poll de la Universidad de New Hampshire. A escala nacional, una encuesta de Emerson College realizada entre el 24 y 25 de mayo pasado mostró a Vance con el 36% y a Rubio con el 35%, prácticamente empatados.

La figura del actual Secretario de Estado opera como un contrapeso interno relevante porque, mientras consolida ascendencia en el establishment del partido y en áreas diplomáticas clave, analistas señalan que la competencia entre la corriente neoconservadora/institucionalista de Rubio y la agenda populista de Vance prefigura una pugna estratégica dentro de la Casa Blanca.

Los mercados de predicción reflejan esta tendencia. En Kalshi, Vance cotizaba al 18% y Rubio al 16% el 7 de agosto, mientras que en Polymarket la diferencia era mayor: Vance al 22% y Rubio al 13%. Las probabilidades de apuestas, especialmente en Polymarket, apuntan a Vance como favorito absoluto para la nominación republicana, con Rubio en segundo lugar.

Es necesario indagar sobre Polymarket. Este es un sitio de apuestas, pero su utilidad política más destacada es servir como un asertivo indicador en tiempo real de las tendencias y expectativas políticas según los mercados, ya que hay personas con cierta capacidad de acceso a información privilegiada o datos de manejo privado que apuestan sumas importantes de dinero en esta plataforma.

Polymarket mantiene una precisión del 90% un mes antes de que ocurra un evento, efectividad que escala hasta el 94%-98% apenas unas horas antes del cierre de los mercados. Esta asertividad ha sido registrada en el documento de investigación "Prediction Markets? The Accuracy and Efficiency of $2.4 Billion in the 2024 Presidential Election" del Center for Open Science. Por su parte, investigadores de la Universidad de Vanderbilt (Nashville), encontraron una asertividad del 67% de Polymarket en asuntos electorales a nivel de Estados Unidos y demás países del mundo.

En otro orden de ideas, en el presente, el apoyo de Trump es el factor determinante en la próxima candidatura republicana. Hasta ahora el respaldo del magnate ha sido ambivalente. En agosto pasado, se reportó que había dicho a donantes en una reunión privada en el Despacho Oval: "Al final del día, necesitamos elegir a JD". Sin embargo, el propio Trump negó públicamente haber endosado a Vance, y varios asesores presidenciales expresaron escepticismo sobre si el presidente había tomado una decisión definitiva. De hecho, ha elogiado a ambos y llegó a sugerir una fórmula conjunta Vance-Rubio, aunque esta posibilidad parece cada vez más remota.

TRUMP, MIDTERMS Y ECONOMÍA INTERNA

La imagen del presidente Donald Trump ejerce una influencia determinante sobre las perspectivas de Vance y del Partido Republicano en general. Según Pew Research Center, la aprobación presidencial de Trump se situaba en el 34% en julio de 2026, mientras que el 64% desaprobaba su gestión. El 42% de los votantes registrados consideraba que su voto en las midterms sería un voto contra Trump, frente al 22% que lo veía como un voto a favor.

Las midterms del 3 de noviembre de 2026 representan un escenario crítico. Los demócratas lideran la intención de voto genérico por aproximadamente seis puntos, según Polymarket. En la Cámara de Representantes, donde se renuevan los 435 escaños, los republicanos mantienen una mayoría mínima de 218 escaños, por lo que perderían el control con solo un escaño menos.

Las proyecciones de múltiples analistas —como Race to the WH, 270toWin, The Economist, Sabato's Crystal Ball y Cook Political Report— sitúan a los demócratas más cerca de la mayoría absoluta, aunque con al menos una quincena de distritos aún en disputa. En el Senado, donde se renuevan 35 de 100 escaños, los republicanos tienen mayores probabilidades de retener el control, ya que de los escaños en juego, 22 son republicanos y 13 demócratas.

La economía domina la agenda electoral. Para el 29% de los votantes registrados, los temas económicos son la principal preocupación, seguidos por el costo de vida y la asequibilidad (15%). Sin embargo, ningún partido ostenta una ventaja clara en política económica: el 37% se alinea con los demócratas y el 36% con los republicanos, según Pew Research. Las evaluaciones económicas permanecen negativas, y la deuda nacional superó los 40 billones de dólares en los primeros 19 meses del segundo mandato de Trump, exacerbada por el costo de la guerra con Irán.

Además, el Tribunal Supremo levantó en agosto pasado un freno judicial a un decreto de Trump que endurece el voto por correo, generando incertidumbre sobre su implementación antes de las elecciones. Un denunciante alertó además de que un nuevo sistema del Servicio Postal podría dejar a millones de electores sin poder votar. Estos factores, combinados con una percepción de crisis fiscal y de corrupción gubernamental, crean un entorno volátil que podría beneficiar a los demócratas en las midterms y, por extensión, afectar las posibilidades de Vance en 2028.

Estrategias de campaña analizadas por expertos sugieren que para viabilizar su candidatura, Vance deberá mantener el respaldo indiscutido de las bases MAGA mientras expande su alcance hacia sectores moderados y grupos minoritarios. Paralelamente, relaciones personales y alianzas pasadas continúan generando escrutinio público sobre la coherencia de sus posturas.

EL ASPECTO INTERNACIONAL Y EL PLANTEAMIENTO ESTRATÉGICO DE LOS REPUBLICANOS

El rol de Vance en política exterior constituye uno de los ejes más contradictorios de su perfil. Y este factor pesa para los republicanos, quienes son más proclives al injerencismo, intervencionismo y belicismo en el extranjero.

Inicialmente posicionado como líder de la facción aislacionista del llamado trumpismo, Vance ha defendido que los problemas internos de Estados Unidos son más importantes que cualquier intervención armada en el exterior, una postura respaldada por figuras mediáticas como Tucker Carlson y financiada por tecnoligarcas como Elon Musk y Peter Thiel. Esta corriente aspira a desmantelar la arquitectura de seguridad global de la posguerra y sustituirla por un proteccionismo económico rígido.

Sin embargo, la guerra contra Irán dejó al descubierto una fisura en el círculo íntimo de Trump. Vance, quien como ex Marine había servido en Irak y tenía reputación de oponerse a la intervención extranjera, expresó en reuniones del "gabinete de guerra" su preocupación por las bajas, sus dudas sobre el "cambio de régimen" y su escepticismo sobre la posibilidad de traer la paz a Irán. A pesar de ello, fue Vance a quien Trump envió a Pakistán en abril de 2026 para las negociaciones de más alto nivel entre Estados Unidos e Irán desde 1979, aunque la ronda inicial fracasó. Trump, característicamente, declaró: "Si no funciona, culpo a JD Vance. Si funciona, me llevo todo el crédito".

Algunos analistas sugieren que Vance podría capitalizar una imagen de candidato contrario a la guerra debido a que ha sido más agresivo que los propios demócratas a la hora de poner fin al conflicto en Ucrania, llegando a reprender al presidente Zelenski en el Despacho Oval en febrero de 2025. Tucker Carlson afirmó en julio pasado que "si Vance fuese presidente, no habríamos ido a guerra contra Irán". Vance también advirtió a críticos israelíes del acuerdo con Irán que "dos tercios" del armamento israelí reciente habían sido pagados por el contribuyente estadounidense.

No obstante, su proyección internacional enfrenta desafíos severos. La administración Trump libra simultáneamente una guerra contra Irán, intenta contener a Rusia a través de Ucrania y mantiene tensiones comerciales con aliados como Canadá, mientras el Pentágono sufre una crisis de liderazgo sin precedentes y las reservas de misiles interceptores se agotan. Vance habría advertido en reuniones a puerta cerrada que "el poder de la economía estadounidense no es ilimitado". En este contexto, algunos analistas advierten que si los demócratas no logran posicionarse claramente contra las guerras, podrían estar "allanando el camino" a una presidencia de Vance.

Frente a Vance, Marco Rubio lidera la facción intervencionista o también llamados "halcones", respaldada por el complejo industrial-militar, y ha ganado visibilidad mediática en 2026 al liderar la respuesta en Venezuela, mediar entre Israel y Líbano y protagonizar el conflicto con Irán. El actual Secretario de Estado ha contado con mejores números de favorabilidad que Vance (34% favorable vs. 45% desfavorable, frente a 38% y 54% de Vance, respectivamente, según una encuesta Marquette de julio pasado) lo que lo convierte en un competidor formidable.

Sin embargo, más allá de los números, la tradición entre republicanos no apunta al aislacionismo de Vance, sino a la tradición representada en Rubio como halcón por diseño. En este punto los números de preferencia pueden volverse irrelevantes y privaría el planteamiento estratégico de los republicanos de cara a una hegemonía estadounidense que se decanta en muchos ámbitos de la arena internacional.

CONCLUSIONES

  • JD Vance lidera en encuestas y en mercados de predicción la posibilidad de ser abanderado para 2028, pero su ventaja sobre Marco Rubio se ha reducido drásticamente, pasando de una hegemonía inicial a una competencia reñida que definirá el futuro del llamado trumpismo.

  • El respaldo de Trump a Vance o a Rubio es ambivalente, aunque privadamente ha expresado preferencia por su vicepresidente, públicamente evita comprometerse y alimenta una competencia que beneficia a Rubio. El apoyo definitivo de Trump podría definirse como resultado de un arreglo político entre este y los elementos de poder fáctico dentro del Partido Republicano, lo cual podría inclinar la balanza para Rubio.

  • Las elecciones de medio término de noviembre próximo serán determinantes, debido a que una derrota republicana en el Congreso debilitaría la posición de Vance como heredero natural del proyecto, mientras que una victoria, al menos en la Cámara de Senadores, fortalecería su posición.

  • Vance representa la quintaesencia del nuevo movimiento conservador y el más probable sucesor de Trump en el mundo MAGA. Rubio representa la corriente más tradicional del andamiaje republicano. Pero hoy, las posibilidades futuras lucen difíciles para cualquier abanderado de ese partido. Si este pierde la Cámara de Representantes en noviembre, ello será sintomático de las tendencias de voto que se perfilan para 2028.

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