Mié. 28 Febrero 2024 Actualizado 5:13 pm

Benjamín Netanyahu, y el entonces ministro israelí de Energía, Yuval Steinitz, visitan en 2019 la plataforma de procesamiento de gas Leviatán

Benjamín Netanyahu, y el entonces ministro israelí de Energía, Yuval Steinitz, visitan en 2019 la plataforma de procesamiento de gas Leviatán (Foto: Marc Israel Sellem / POOL)
El negocio detrás del genocidio palestino

Los recursos energéticos en la ecuación del exterminio israelí

"Italia ha dicho que quiere ser un centro para el suministro de energía hacia Europa. Pensamos exactamente eso y tenemos reservas de gas que ahora estamos exportando y nos gustaría acelerar más exportaciones de gas hacia Europa a través de Italia": esto lo dijo el primer ministro Benjamin Netanyahu en marzo de este año.

Es bien sabido que con el amplio paquete de sanciones unilaterales contra el sector energético ruso, los mercados globales de hidrocarburos han sufrido cambios debido a que se frenaron, principalmente, los flujos gasíferos hacia la Unión Europea (UE), cuya región es dependiente en gran medida de esos recursos oriundos del país eslavo.

Solo en 2021 los países de la UE importaron 155 mil millones de metros cúbicos (bcm) de gas ruso, lo que representó alrededor de 45% de las importaciones totales de gas. Son cifras significativas que se vieron afectadas por la política sancionatoria occidental. Por ello, la búsqueda de fuentes alternativas ha marcado las agendas comerciales de los países dependientes de esas materias primas fundamentales.

En esa ecuación geopolítica la región de Asia Occidental, por ser un área que en su totalidad cuenta con los más vastos reservorios de petróleo del mundo, es el primer foco de suministro opcional para abastecer el dependiente mercado europeo.

Así que, en vista de la escalada de violencia genocida perpetrada por Israel contra Palestina, es menester examinar algunas razones que pudieron sumarse en la política de avance bélico de las facciones sionistas en el territorio palestino. Por supuesto, en el contexto de crisis energética y en la órbita de los actuales acontecimientos palestino-israelíes, se hace imperante la captación de nuevos nodos de recursos energéticos.

Si bien la costa palestina que conecta con el lado oriental del mar Mediterráneo no ha resonado mediáticamente como depósito destacado de hidrocarburos, el geólogo Eitan Aizenberg en 2010 anunció el descubrimiento del gran campo de gas Leviatán, que contiene una media aproximada de 1700 millones de barriles de petróleo extraíbles y una media de 122 billones de pies cúbicos de gas recuperables. Además, se estima que esa cuenca tiene reservas de gas probadas y probables de 16,27 billones de pies cúbicos, y reservas de condensado de 35,8 millones de barriles.

En 2012 Netanyahu le dio connotación estratégica al mencionado campo: "El gas natural es un activo estratégico para el futuro económico del Estado de Israel". En adelante, el político israelí inició una hoja de ruta para desarrollar esa franja gasífera, firmando un acuerdo en 2015 con el conglomerado petrolero Delek Group y con la empresa estadounidense Noble Energy —ahora adquirida por Chevron—. Luego de la suscripción afirmó que "el acuerdo también era una cuestión de diplomacia internacional".

El hecho de que Netanyahu se refiriera a que se trata de "una cuestión de diplomacia internacional", se hace insosayable traducirlo al provecho que sacará a los múltiples intereses involucrados en el comercio de ese reservorio. En la actualidad, la necesidad por los hidrocarburos funge como una oportunidad para la actual administración israelí.

Así lo hizo ver en su disertación ante la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas al resaltar las potencialidades del corredor económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC, por según siglas en inglés):

"En la Conferencia del G20 el presidente Biden, el primer ministro Modi y los líderes europeos y árabes anunciaron planes para un corredor visionario que se extenderá a lo largo de la península Arábiga e Israel. Conectará la India con Europa mediante conexiones marítimas, ferroviarias, gasoductos energéticos y cables de fibra óptica".

Benjamin Netanyahu usa un marcador rojo en un mapa del 'Nuevo Medio Oriente' mientras se dirige al 78º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas

Benjamin Netanyahu apunta sobre un mapa del 'Nuevo Medio Oriente' mientras se dirige al 78º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (Foto: Richard Drew / AP)

El corredor IMEC es multimodal ya que conecta la costa occidental de la India con los Emiratos Árabes Unidos por mar, y contaría con una ruta ferroviaria que cruzaría la península Arábiga hasta el puerto de Haifa, donde las mercancías serían transportadas por mar hacia Europa.

Por ello, esta arteria comercial posee ventajas inigualables y sería un punto estratégico para Estados Unidos y sus aliados, que contrarresta tanto al proyecto chino de la Iniciativa de la Franja y la Ruta como al Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur propuesto por Rusia para conectar los mercados europeos con la India a través de Irán. 

No obstante, lo más probable es que el IMEC quedará en campaña publicitaria o en una promesa comercial porque no solo enfrenta los grandes proyectos de las potencias multipolares, sino que la delantera en el espectro de vías navegables con mayores ventajas la lleva el canal de Suez, el trayecto comercial por excelencia de la región.

En términos financieros, es coherente que las grandes empresas y los gobiernos involucrados en el IMEC no prioricen sus inversiones sobre un proyecto como este debido a diversos aspectos, a saber:

  • Los enlaces del largo sistema ferroviario de la península saudita corresponden a más de 1 mil kilómetros entre el puerto de Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos, el más cercano a la India, y Haifa, incluidos cientos de kilómetros entre otros puertos del mencionado país árabe.
  • China tiene un contrato importante para el desarrollo de ferrocarriles en Arabia Saudita y una concesión de 35 años destinada a desarrollar y operar una terminal de contenedores en el puerto de Khalifa. No hay lugar para que se involucre el IMEC en ese circuito.
  • Los tiempos de envío de mercancías por medio del IMEC tardarían casi un mes; por el contrario, el mismo objetivo a través del canal de Suez tomaría apenas unas semanas.
  • Los detalles técnicos del IMEC son escasos y los funcionarios involucrados en el proyecto admiten que aun no se tiene definido el aporte de financimiento.

Tal parece que el IMEC quedará como una declaración política de aquella sesión del G20.

El campo de gas Leviatán y el corredor IMEC son dos variables sobresalientes en el marco de esta arremetida sionista contra la población palestina debido a que el método genocida busca conquistar definitivamente la Franja de Gaza para controlar la costa palestina y así poder gestionar los recursos y, por consiguiente, los canales comerciales.

Con tantos intereses de por medio, y el mercado global en plena reconfiguración, se muestran claras señales de que este choque geopolítico se extenderá a los fines de marcar una nueva pauta comercial de dominio sobre los recursos energéticos en esa importante zona.

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