Las noticias económicas en Venezuela están lloviendo una tras otra y, en casi todos los contextos, se trata de anuncios considerablemente positivos.
El panorama económico en lo que va de año es de amplias perspectivas. Es ilustrativo de un país que estabiliza e incrementa progresivamente sus ingresos, se revitaliza la inversión y se suspenden algunos obstáculos para la interacción de Venezuela en ciertos espacios del sistema financiero internacional.
SOBRE EL ÁMBITO FINANCIERO
Tras siete años de interrupción (desde 2019), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) han anunciado la reanudación de relaciones con Venezuela.
El reconocimiento de las autoridades venezolanas y de la presidenta Delcy Rodríguez en condición Encargada, ha sido la llave de este relanzamiento de relaciones. Se trata de una medida discrecional de la Administración Trump que ha sido apoyada por sus aliados en ambas instancias financieras.
Aunque el gobierno bolivariano en la era del Comandante Hugo Chávez y luego con el Presidente Nicolás Maduro, marcaron distancia con estas instituciones, Venezuela preservó su membresía en ellas, al ser entes conectores con el sistema financiero internacional regido por Occidente, en el cual el país se mantuvo, a expensas del relacionamiento petrolero con Estados Unidos y otros países del hemisferio.
Por lo tanto, no es correcto referir esto como el "reingreso" o "reincorporación" de Venezuela a estos entes, ya que la membresía del país nunca fue retirada. En realidad, las relaciones estaban suspendidas una vez que el gobierno estadounidense de Donald Trump en 2019, calificara a Juan Guaidó como Presidente Interino de Venezuela.
El anuncio, por defecto, podría desbloquear en el corto plazo el acceso a casi 5.000 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro (DEG), que posee Venezuela en el FMI, sin que ello implique endeudamiento. Durante la pandemia de la Covid-19, el presidente Maduro solicitó al FMI el acceso a esos fondos de la República, pero fueron negados.
Según indicó la presidenta encargada Delcy Rodríguez el acceso a esos recursos será clave para ser invertidos en servicios públicos vitales y recuperación de infraestructura estratégica. En este sentido, la inversión en el sistema eléctrico podría ser prioritaria, considerando que las deficiencias en el sistema actual limitan la recuperación económica.
Este anuncio, que implica la reanudación de las relaciones financieras de Venezuela con el mundo occidental, también abre paso para un eventual proceso de reestructuración de la deuda externa, estimada en más de 60.000 millones de dólares solo en bonos en mora.
Sobre los asuntos de deuda y el FMI, la mandataria descartó la participación de Venezuela en programa de endeudamiento de esta instancia.
En otro orden de ideas, el pasado 17 de abril de 2026, se oficializó el nombramiento de Luis Pérez González como presidente encargado del Banco Central de Venezuela (BCV), tras la renuncia de Laura Guerra.
Pérez viene de ocupar cargos en el Viceministerio de Ecominería y el Bandes.
La labor del BCV, sugiere una continuidad en la política de control monetario, pero con un enfoque más acelerado hacia la digitalización y la integración con el sistema financiero internacional, ahora en una nueva etapa.
Una de las tareas del ente, sigue siendo la de mitigar una inflación que, aunque ha bajado de los niveles históricos de hiperinflación, sigue proyectándose por encima de tres dígitos para el cierre de 2026, según varios análisis.
SOBRE EL ÁMBITO DE HIDROCARBUROS
El sector de hidrocarburos sigue consolidándose como el nicho de inversión y crecimiento económico más importante del país.
Hace poco, la petrolera española Repsol ha confirmado que está lista para elevar su producción en Venezuela en un 50% en un plazo de 12 meses.
Repsol produce actualmente unos 45.000 barriles diarios (principalmente mediante la Empresa Mixta Petroquiriquire, de mayoría venezolana). Un aumento del 50% llevaría su producción a casi 70.000 barriles diarios.
Más allá del crudo, Repsol y la italiana ENI han firmado acuerdos estratégicos para el campo Cardón IV, asegurando la producción de gas natural durante todo 2026. Esto es clave para alimentar la industria eléctrica nacional y demás requerimientos de gas en el país.
Sin embargo, la estrategia integral apunta a la consolidación de una arquitectura exportadora de gas venezolano.
Este movimiento valida que las empresas europeas ven un entorno de menor riesgo sancionatorio y mayor seguridad jurídica bajo las nuevas licencias.
Hace días, la estatal PDVSA, firmó un acuerdo con la estadounidense Chevron, que amplía la participación de dicha corporación en negocios nacionales, preservando la mayoría accionaria venezolana en campos y desarrollos.
El acuerdo busca un incremento sustancial en la extracción de hidrocarburos para consolidar la mayor producción del país a través de sus tres empresas mixtas activas.
El modelo de negocio sugiere también un re-equipamiento de la cadena de refacciones e insumos, que es favorable a Venezuela, ya que estas actividades habían sido seriamente afectadas por años de sanciones económicas ilegales.
El acuerdo fue liderado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, junto a representantes de Chevron, quienes destacaron que este paso fortalece la colaboración de largo plazo con Venezuela. Esta empresa norteamericana y sus predecesoras, han tenido más de 100 años de presencia en el país.
En un mensaje dirigido a la nación este 19 de abril, Rodríguez señaló que, al cierre del mes en curso, Venezuela podría alcanzar los niveles de producción petrolera que obtuvo el pasado diciembre, justo antes de que el cierre marítimo estadounidense se consolidara.
En diciembre, la producción petrolera venezolana tocó la meta de 1,2 millones de barriles de crudo, el cual sería el nivel de producción más alto en los últimos 6 años.
PERSPECTIVAS
Justamente, el FMI elevó su previsión de crecimiento en la economía venezolana para este año, situando su estimación en terreno positivo, de 4% del Producto Interno Bruto (PIB).
La combinación de los componentes financieros y de hidrocarburos, ha llevado a organismos como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a ajustar sus proyecciones para 2026. Este ente prevé que la economía venezolana crecerá entre 7,4 y 10%.
Entretanto, el Vicepresidente para el área económica, Calixto Ortega, estimó recientemente que la economía venezolana podría crecer hasta dos dígitos.
Gran parte de las variables económicas yacen en las perspectivas de estabilidad política, el flujo de licencias estadounidenses y el proceso de "normalización progresiva y pragmática" de las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos, sumergidas en el pulseo entre la presión y la flexibilización.
Precisamente este 19 de abril, en congruencia con la Declaración de Independencia de Venezuela en 1810, el gobierno venezolano ha promovido una iniciativa multisectorial, un "Peregrinaje Nacional" en contra de las sanciones ilegales contra la economía venezolana.
La iniciativa moviliza a grandes sectores y actores políticos, económicos, sociales y religiosos, en contra de la continuidad de las medidas coercitivas. A juicio de la presidenta Rodríguez, si bien las licencias estadounidenses representan avances y oportunidades para Venezuela, su carácter temporal inhibe la consolidación de inversiones cuantiosas al largo plazo en el país, alterando el clima de negocios.
Uno de los grandes desafíos del gobierno venezolano es el de trasladar la recuperación macroeconómica, a la vida y condiciones materiales elementales de la población, hacer la recuperación palpable para la gente.
En este sentido, mitigar la devaluación monetaria, contener la inflación, lograr un mejoramiento nominal y real en los ingresos de la clase trabajadora, así como mejorar la calidad de algunos servicios públicos, son algunos de los nudos críticos más importantes.
Rodríguez señaló en un mensaje de evidente optimismo, que sus equipos están trabajando en esa dirección, para lograr mejoras en “plazos razonables y con hechos verificables”.
Denominó al actual momento, como el “inicio de una nueva etapa”, para “recuperar la esperanza” y “alentar la confianza” entre los venezolanos.