Mié. 27 Mayo 2026 Actualizado 3:14 pm

pacto de panamá

Opositores se reunieron en Panamá para "presionar" por "acelerar la transición" en Venezuela (Foto: Archivo)
Cónclave político a favor de Machado

El "Pacto de Panamá" inaugura una nueva etapa en la deriva opositora

Recientemente, María Corina Machado organizó un encuentro con diversos representantes de organizaciones políticas agrupadas en la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), en un evento que ha sido denominado según analistas políticos como el "Pacto de Panamá", por el nombre de la capital del país centroamericano donde se realizó el evento.

Según los organizadores, el evento apuntó a la consolidación de una estrategia conjunta para avanzar hacia una "transición democrática" en Venezuela, demarcada por la vía electoral.

Este sería el cónclave más importante entre fuerzas opositoras venezolanas, especialmente luego de la coyuntura generada desde el 3 de enero de este año, cuando el gobierno estadounidense efectuó un ataque militar al país realizando el secuestro del mandatario Nicolás Maduro Moros.

OTRA CORONACIÓN DE MACHADO

El evento giró en torno a la figura de María Corina Machado. El excandidato Edmundo González Urrutia realizó una intervención por vía remota que, en el marco de la cita, podría considerarse accesoria o marginal. En cambio, el evento ha tenido el perfil de ratificar a Machado como referente de liderazgo entre las distintas organizaciones presentes.

Machado indicó que, eventualmente, ella será candidata a la presidencia en el marco de unas elecciones "libres y justas", centralizando sobre sí misma el desarrollo de la agenda política opositora de cara a una próxima cita electoral.

De esta manera, la oposición nuevamente emprende una estrategia desde los inamovibles y sin la flexibilidad táctica y estratégica que podría demandar un entorno electoral complejo. Así, estas facciones opositoras descartan la eventualidad de un nuevo abanderado electoral, dando forma a una cohesión por decreto alrededor de "la lideresa".

Esto, por la vía de los hechos, es una extensión de los resultados de las Primarias de la PUD organizadas en 2023, cuando Machado emergió como opción, aunque sobre ella pesara una inhabilitación a participar en elección a cargos públicos, lo cual no ha cambiado tres años después. Aquella "elección" interna fue fallida, ya que la designada como candidata no pudo presentarse a los comicios. En cambio, se convirtió fácticamente en un instrumento para refrendar el ascenso de Machado sobre todo ese espectro opositor, por tiempo indefinido.

Hay lecturas claras que deja la nueva proclamación en Panamá.

La primera de ellas es que la oposición da por finalizada la estrategia emprendida desde julio de 2024 hasta enero de 2026, en la que declaraban a Edmundo González como "presidente electo". Todos los relatos, actos institucionales y el apoyo de ciertos gobiernos han sido abandonados para poner ahora todas las apuestas en Machado.

Hace unos meses, el excandidato presidencial venezolano y exrector del Consejo Nacional Electoral (CNE), Enrique Márquez, asistió como invitado de honor del presidente estadounidense Donald Trump al discurso del Estado de la Unión en el Capitolio. Su presencia marcó uno de los momentos más destacados de la noche, ya que Trump lo presentó por sorpresa ante el Congreso como un "símbolo de la libertad" y de los recientes cambios políticos en Venezuela tras el secuestro del presidente Maduro.

Algunos han asociado a Márquez como un factor denominado de la estrategia de Trump en Venezuela, un dirigente que se autodefine como moderado, menos polarizante que Machado. Pero la cofradía de la PUD y Vente (la organización de Machado) han dado al traste con él.

En todo caso, Machado ha preferido sellar su posicionamiento aunque lidie con un costo político. A la cita de Panamá han acudido rostros muy deslegitimados de la PUD, como Antonio Ledezma, Leopoldo López, Juan Pablo Guanipa, Juan Carlos Caldera, Delsa Solórzano y otros.

INCONGRUENCIAS ENTRE DISCURSOS, INDICIOS Y EVENTOS

Los opositores en Panamá declararon unificar una estrategia para "acelerar la transición" y construir una "ruta electoral". El objeto de ello es evitar que el chavismo se reposicione, se adapte y prevalezca mediante un cambio estratégico en el contexto actual.

Durante las jornadas se debatió el denominado "Acuerdo de Panamá", una propuesta orientada a robustecer los apoyos políticos y ciudadanos para una salida institucional. El documento aún no ha sido revelado a detalle, pero según vocerías presentes la estrategia apunta a viabilizar en la brevedad un cambio de régimen por vía institucional.

Leopoldo López y el analista electoral Eugenio Martinez tuvieron un intercambio de trinos en la red social X con versiones completamente contradictorias sobre cómo sería la hoja de ruta electoral, sobre si habría presidenciales o regionales primero. La falta de un documento a esta fecha sugiere que no hay un consenso claro.

Además, se evaluó el plan de transición en fases promovido por el gobierno de los Estados Unidos (en coordinación directa con la administración de Donald Trump y el secretario Marco Rubio) para propiciar elecciones presidenciales "verdaderamente libres y competitivas".

Pero el evento en Panamá deja elementos expuestos que son imposibles de dilucidar desde las declaraciones de los presentes.

El primero de ellos es que María Corina Machado ha organizado un evento en Panamá, dado que por razones no declaradas a detalle no puede ingresar a Venezuela. Machado anunció que su retorno a Venezuela está coordinado con aliados internacionales y proyectado para ocurrir antes de que finalice el año 2026. Pero ya ha hecho anuncios similares, hablando de "días" y "semanas". Entre tanta ambigüedad ha dejado entrever que su retorno a Venezuela está condicionado por la Administración Trump.

En Panamá, los grupos opositores sellaron un pacto a ultranza con una persona que tiene condicionada su presencia en Venezuela. Entiéndase lo particular de eso. Por otro lado, no hay certeza si le será permitido su regreso, ni tampoco si dejará de pesar sobre ella la inhabilitación política para ser elegible.

El segundo elemento es en sí misma la necesidad de realizar un evento con esas características, si se supone que existe una "coordinación directa con la Administración Trump". Es decir, los opositores intentan "acelerar" el proceso de transición, pero de igual manera, tal como ha señalado Machado, es la Administración Trump la que rige el proceso. "Delcy hace lo que Trump le ordena", ha dicho Machado.

No hay congruencia en estos elementos. Según indican, el "Pacto de Panamá" es un compromiso público por una presión abierta a sus pares, con quienes coordinan, pero el objeto de la cita es evitar que Delcy Rodríguez gobierne a sus anchas, aunque al mismo tiempo todo lo que hace es por indicaciones de Trump. Un sinsentido.

El tercer elemento son los supuestos niveles de coordinación entre Machado, la PUD y la Administración Trump. Machado y su entorno han afirmado que ella "asesora" a la Administración Trump para desplegar su estrategia en Venezuela. La PUD, ahora, se abroga un nivel de "coordinación" con la Casa Blanca.

Pero hay elementos que dejan tal coordinación conjunta en entredicho. La primera encargada de negocios de Estados Unidos en Venezuela luego del 3 de enero, Laura Dogu, se reunió con Roberto Henríquez, un dirigente segundario de la PUD, y con Henrique Capriles y Luis Florido, quienes pertenecen a otro sector opositor. John Barrett, el segundo encargado estadounidense, no ha efectuado reuniones públicas con miembros de la PUD.

Evidentemente, la relación entre los diplomáticos estadounidenses y los dirigentes de la PUD es escasa, o prácticamente nula.

Hace poco, Juan Pablo Guanipa admitió en su podcast que "una persona que viene a representar a Estados Unidos ha debido, desde mi humilde perspectiva, reunirse con la oposición venezolana. Y eso no se logró", dijo, dejando entrever que la coalición a la que pertenece hizo las gestiones para ser atendidos por la Embajada estadounidense.

Machado, por su parte, ha tenido más reuniones en los últimos meses con políticos cercanos al Partido Demócrata que con funcionarios de la Administración. Eso incluye al senador Chris Murphy, uno de los enemigos públicos más acérrimos según el mandatario. O con Ian Bremmer, de Eurasia Group y creador de Puppet Regime, un show de marionetas que se mofa del magnate.

El principal desafío del "Pacto de Panamá" está en sus mecanismos de viabilidad fáctica, empezando porque no hay claridad sobre una coordinación efectiva entre esos opositores y Washington. De hecho, los indicios apuntan a ciertas relaciones rotas.

Tampoco hay una línea clara de los límites entre el enfoque de la Administración Trump y los alcances de la presión del liderazgo opositor para alcanzar sus objetivos. Es decir, ambas cuestiones podrían colisionar y eso no debería ocurrir si existiera la coordinación que la PUD y Machado dicen que existe.

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