Mié. 25 Marzo 2026 Actualizado 4:53 pm

generación opo 2007

Estudiantes opositores protestan por la no renovación de la concesión a RCTV en 2007 (Foto: Archivo)
Balance en el marco de la amnistía: segunda parte

Memorias de la violencia política: primera guarimba y generación de 2007

Con la finalización del paro patronal y petrolero acabó el primer ciclo de violencia opositora, donde comienza el arco temporal que propone el marco histórico incluido en la reciente Ley de Amnistía. El año 2002 estuvo marcado por marchas y contramarchas, un golpe de Estado y el intento de paralizar el país por medio del colapso económico.

Si bien el final del paro petrolero no fue formalmente establecido por sus responsables, veladamente quedó decretado con la iniciativa de recolección de firmas, fuera de lapso por anticipación, realizada el 2 de febrero de 2003 a cargo de la ONG Súmate, para solicitar un referéndum revocatorio del mandato del presidente Chávez, proceso que marcó el inicio de otro ciclo de violencia.

Con "El Firmazo", la Coordinadora Democrática, por medio de los representantes de la oposición en la Mesa de Negociación y Acuerdos auspiciada por la OEA, llamó a "flexibilizar" el paro. Este punto de encuentro se instaló con apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA), el Programa de Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) y el Centro Carter semanas antes de declararse el paro, una muestra de la disposición del gobierno de lograr la paz por medio del diálogo.

La mesa de negociación acordó una salida pacífica, electoral y constitucional: el referéndum para decidir la revocatoria o no del presidente de la República y para ello la oposición debía cumplir con los requisitos y condiciones constitucionales y legales establecidos por el Consejo Nacional Electoral. El proceso finalmente se concretó en agosto de año 2004.

Ya había un camino trazado para resolver la crisis política. Sin embargo, paralelamente la oposición seguía apostando a la agenda violenta para derrocar el gobierno de Chávez, que además de haber llegado por el voto popular significó un nuevo orden político que perfeccionó los mecánicos democráticos. El referéndum revocatorio fue una muestra de ello.

A pesar de las enormes perdidas provocadas por el primer ciclo de violencia, el gobierno avanzó en procesos de redistribución económica y en el aumento del control sobre los recursos estratégicos. Asimismo, la oposición seguía usando artilugios para proyectar que Chávez desconocía la propiedad privada y trataba de cambiar el modelo económico que hasta ese momento había sido dominante en el país.

El primer pico de violencia se registró el 13 de 2001 cuando se publicaron tres leyes en el marco de la Ley habilitante:

  1.  El Decreto con Fuerza de Ley de Tierras y Desarrollo Agrario , que limitaba al latifundio;
  2.  el Decreto con Fuerza de Ley de Pesca y Acuicultura, que eliminaba la pesca de arrastre;
  3.  y el Decreto con Fuerza de Ley Orgánica de Hidrocarburos, que aumentaba los ingresos del Estado por impuestos.

Pese al desprestigio por haber causado grandes pérdidas al patrimonio nacional, la oposición uso la polarización entre otro elementos para seguir promoviendo el cambio de régimen por la vía rápida e inconstitucional.

La primera recolección de firmas que arrancó antes de tiempo fue impugnada porque no se cumplía con uno de los requisitos base para activar el referéndum, ya que todavía no se llegaba a la mitad del mandato del presidente Chávez. El proceso no fue organizado por las organizaciones políticas sino por la ONG Súmate, que fungía como una suerte de CNE paralelo.

En noviembre de 2003, la Coordinadora Democrática anunció había recabado la suficiente cantidad de firmas para activar el mecanismo, pero muchas de esas firmas recabadas eran fraudulentas. Las firmas fueron sometidas a revisión y, aun cuando muchas rúbricas eran planas, el organismo electoral decidió aceptar la revisión. La OEA señaló que el gobierno enturbiaba el clima de "concordia" logrado durante la mesa de negociaciones, pero avaló la esperticia.

El génesis de las guarimbas

Entre el 27 de febrero y el 14 de abril de 2004 se registraron disturbios en varias ciudades del país. El detonante fue la decisión del CNE en torno al tratamiento de las firmas de caligrafía similar o renglones de planillas llenadas por la misma persona.

Cualquier pronunciamiento que cuestionara el proceso elevaba el clima de violencia. La oposición actuaba con la soberbia. Recordemos que desde el comienzo del mandato de Chávez se arrogó el terminó "sociedad civil" el chavismo estaba prohibido porque no entraba dentro de esta caracterización.

Las movilizaciones rápidamente se volvieron violentas. Colocaron barricadas en autopistas y vías principales de Caracas y otras ciudades grandes. Quemaron cauchos, basura y vehículos. Como consecuencia muchas familias quedaron confinadas por los cierres de vía, así como el clima de inestabilidad en las calles.

El triunfalismo previo a la recolección de firmas preparó el terreno para que las protestas y cierre de vías estuviera justificado. Según, Súmate, entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 2003 fueron recolectadas 3.448.747 firmas, una cifra que superaba el 20% del registro electoral vigente para la fecha requerido para la activación del referéndum.

Este nuevo ciclo de violencia opositora inició en el marco de la instalación en el Teatro Teresa Carreño de Caracas de la XII Cumbre del G-15, también conocido como los Movimiento de los No Alineados. Los partidos políticos y la "sociedad civil" convocaron una marcha hasta la sede del teatro con el propósito de entregar un documento a los altos representantes internacionales reunidos en la Cumbre.

La movilización intentó romper el cordón de seguridad de la Guardia Nacional Bolivariana lanzando objetos contundentes contra los efectivos militares. El choque provocó heridos de balas que sugerían un escenario similar al del 11 de abril de 2002.

Posteriormente se produjeron disturbios en el sector que se prolongaron durante horas y se amplicaron en otras áreas del este de la ciudad. Las urbanizaciones fueron cerradas, una autoagresión que se extendió hasta el 5 de marzo.

"Referéndum o guerra", "Después de Saddam, Chávez", "Muerte a los chavistas" eran consignas que evocaban la naturaleza golpista de las manifestaciones. Traspasaron algunos límites cuando lanzaron bombas incendiarias al interior de la base Aérea Francisco de Miranda, donde opera la comandancia general de la Fuerza Aérea.

Además de las protestas en el Distrito Capital, se registraron hechos violentos violentas en los estados Miranda, Mérida, Anzoátegui, Aragua, Bolívar, Carabobo, Falcón, Guárico, Táchira, Yaracuy y Zulia. La raíz de estos hechos de violencia, la Defensoría del Pueblo contabilizó 11 víctimas fatales, dos decenas de heridos y 40 personas detenidas, posteriormente liberadas.

Con este saldo lamentable quedó registrada la primera guarimba del país. Así como con el el golpe del 11 abril de 2002 y el paro patronal y petrolero, la oposición tampoco asumió su responsabilidad.

Se supo que estos métodos de desobediencia civil bajo el formato de guarimbas fueron aplicados por Robert Alonso, un exiliado cubano vinculado residenciado en Venezuela vinculado a la oposición que se basó en los postulados del teórico de la "no-violencia" Gene Sharp de la Institución Albert Einstein.

Caló en el imaginario opositor que había una guerra y el enemigo a vencer era el gobierno chavista, que encarnaba todos los males y fealdad que dañaban la sociedad. De acuerdo con Alonso, había que "salir a la calle frente a sus viviendas", "trancar las completamente la circulación de las vías" con barricadas o carros, "no confrontar" y "retirarse a sus respectivas viviendas de manera estratégica ante un eventual peligro" y "mantenerse en resistencia día y noche hasta que se logren los objetivos".

El objetivo era provocar una reacción en cadena y que el caos se extendiera por todo el país, atraer la atencion de medios internacionales para proyectar que la crisis era irreversible hasta que se resolviera con un golpe militar o intervención extranjera.

El informe de la la Comisión para la Verdad, la Justicia, la Paz y la Tranquilidad Pública en Venezuela (Covejuspaz) caracteriza la violencia opositora del año 2004 de la siguiente manera:

  1. Tiradores encubiertos: la tarde del 27 de febrero la policía de inteligencia intervino un edificio en Plaza Venezuela porque desde allí se reportaron disparos en contra de la Guardia Nacional y de los manifestantes de la oposición.
  2. Choques entre chavistas y opositores: las televisoras nacionales mostraron enfrentamientos entre civiles anti y pro gubernamentales en Caracas (municipio Libertador), Valencia y Miranda (municipio Baruta).
  3. Posicionamiento de matrices de opinión: los medios de comunicación privados se encargaron de distorsionar la situación de violencia política, presentando las actuaciones de los cuerpos de seguridad como una violación masiva a los derechos humanos producto de una supuesta orden represiva del Gobierno.
  4. Introducción del método de La Guarimba: en varias urbanizaciones del Este de Caracas y otras ciudades de Venezuela se levantaron barricadas y para crear focos de alteración en la vía pública a fin de atraer a efectivos de seguridad.

Los daños

Ataques a sedes de partidos. Durante la protesta del 27 de febrero de 2004 incendiaron las casas de los partidos Movimiento V República (MVR) y Patria Para Todos (PPT) y causaron daños a los vehículos que se encontraban estacionados en su exterior.

Barricadas. En los puntos de las "guarimbas" los manifestantes quemaron basura y cauchos, lo que generó daños ambientales y problemas de salud. En las barricadas se suscitaron violentos enfrentamientos con los organismos de seguridad.

Trancas y concentraciones. Las trancas incidieron en el ausentismo escolar y obstaculizaron el desarrollo del comercio. El 2 de marzo de 2004 se reportó que El Cafetal y todas la urbanizaciones de ese sector fueron tomadas por los vecinos, al igual que Las Mercedes, El Marqués, La Boyera, El Hatillo, Macaracuay, avenida Sucre, Los Dos Caminos, Sebucán, Santa Eduvigis, Los Palos Grandes, Chacao y Altamira. "En la avenida principal de Las Palmas, derribaron un poste de luz para obstaculizar el tránsito, mientras las barricadas se sucedieron en toda la avenida Andrés Bello. En todos estos puntos los manifestantes tenían bidones de gasolina que utilizaban como combustible para incendiar las barricadas", reportaron medios.

Actos vandálicos. En diversas ocasiones se materializaron acciones vandálicas contra la propiedad pública y privada y ataques contra la ciudadanía.

Uso de armas durante las protestas del año 2004

Durante las guarimbas se observó el uso de bolas de plomo, metras, botellas, bombas molotov, piedras y armas de elaboración casera. A las personas detenidas le incautaron sustancias explosivas y sustancias incendiarias. Asimismo, tenían porte ilícito de armas y estaban dando un uso indebido a estos dispositivos.

Con la realización del referéndum terminó otro ciclo de violencia en el país. Los resultados son más que conocidos: ganó la opción del No con 4.991.483 votos, 58,25% frente a 3.576.517 (41,74%) que Sí abogaba por la salida de la Chávez de la presidencia.

La primera guarimba no tuvo el impacto esperado, ya que se circunscribió a zonas de clase media y alta de ciudades grandes, pero las acciones para derrocar el gobierno no cesaron. Dos meses después se descubrió un plan para asesinar al presidente Chávez.

El 9 de mayo anunciaron la detención de un contingente de reservistas del ejército colombianos, así como paramilitares de de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), vestidos con uniformes del ejército venezolano en la finca Daktari, en las afueras de Caracas, propiedad de Robert Alonso. Se encontraban en la capital para ejecutar varias acciones armadas, incluido el magnicidio.

2007: nueva generación de políticos y otras formas de violencia

Habíamos referido que en el año 2004 aparecieron las primeras señales de que se estaban importando los postulados del teórico Gene Sharp al país y una muestra de ello fueron las guarimbas, que desde su aparición no pueden verse como una acción espontánea sino como un plan orquestado paso a paso para derrocar el Gobierno. Sin embargo, fue tres años después que hubo señales claras de que se se intentaba imponer una revolución de color.

La aplicación de manuales de guerra fue más evidente cuando en el contexto de las movilizaciones por el fin de la concesión a RCTV y contra la Reforma Constitucional en el año 2007 apareció una generación de jóvenes universitarios que asumió el liderazgo político.

El cambio fue evidente: ya las marchas y concestraciones no eran lideradas por sindicalistas y representantes patronales sino por estudiantes de universidades públicas y privadas, que simbólicamente gozaban de cierta inmunidad porque significaban "el futuro de la nación".

Entre los meses de mayo y junio de 2007 se realizaron 439 manifestaciones en contra o a favor de la decisión del gobierno nacional de no renovar la concesión de uso del espectro radioeléctrico a Radio Caracas Televisión (RCTV), según la Covejuspaz.

En este contexto sectores estudiantiles a favor y en contra de la decisión del Gobierno realizaron una marcha hasta el Palacio Federal Legislativo con miras a hacer uso de un derecho de palabra otorgado por la Asamblea Nacional a la delegación de ambos sectores.

Durante la sesión parlamentaria, los estudiantes que manifestaban en contra de la decisión de no renovar la concesión se retiraron de la Asamblea Nacional tras hacer uso del primer derecho de palabra, mientras que el resto siguió ejerciéndolo. La concentración terminó con enfrentamientos entre los dos bloques.

"No somos la oposición; somos una propuesta. La juventud no está hoy en las calles luchando por intereses comerciales o tendencias políticas. Estamos en las calles haciendo política sin políticos tradicionales, luchando por nuestra nación, protegiendo los intereses de nuestra sociedad", fue parte del discurso de Douglas Barrios, dirigente estudiantil opositor en la AN. Finalmente se supo que el guión fue escrito y diseñado por la agencia Ars Publicidad, lo que reveló que el movimiento no era orgánico ni espontáneo en sus acciones.

Las marchas pasaban de una fase pacífica a una fase violenta durante su desarrollo. Durante estas convocatorias registró la participación de grupos violentos cuyas acciones causaron daños a estructuras de organismos públicos y privados.

El 7 de noviembre de 2007, en el contexto del referendo de reforma constitucional, luego de una marcha convocada por varias organizaciones universitarias hasta la sede del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), un grupo de estudiantes se trasladó hasta la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela y cercaron a más de 100 jovenes que fueron atacados por un período de más de tres horas con piedras, objetos contundentes y armas de fuego.

El informe de la Comisión para la Verdad, la Justicia, la Paz y la Tranquilidad Pública en Venezuela Armas de fuego: el 27 de mayo, durante una manifestación en las afueras de la sede de Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) se tornó violenta y durante el altercado once efectivos policiales resultaron heridos por disparos de armas de fuego provenientes de los manifestantes.

Asimismo, señala que fue registrado el uso de objetos contundentes contra vehículos y personas en la vía pública, lo que sausó zozobra en la población y severos daños a locales comerciales, bienes públicos y privados.

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La generación de 2007 unos años después (Foto: Archivo)

Intentaron proyectar que representaban una renovación de la política venezolanas. Que la oposición acuñara el término "generación de 2007" para referirse a esos políticos emergentes fue una manera de evocar la generación del 28, un grupo de jóvenes estudiantes que, en 1928, protagonizaron las primeras protestas contra la dictadura de Juan Vicente Gómez. Sus integrantes posteriormente pasaron a la historia como destacados líderes políticos, intelectuales y culturales, desempeñando un papel fundamental en la modernización de Venezuela en los ámbitos literario, cultural y político. Resulta difícil comparar a Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Andrés Eloy Blanco, Raúl Leoni, Miguel Otero, Rodolfo Quintero, entre otros, con Freddy Guevara, David Smolansky, Gaby Arellano, Miguel Pizarro y Juan Guaidó.

Este otro ciclo de violencia fue un periodo de encubación para los que lideraron otros intentos de cambio de régimen más adelante, también fue un trampolín para que algunos asumieran cargos de dirección en partidos de oposición y gobiernos municipales, pero no con la misma trascendencia de la juventud que se enfrentó a Gómez.

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