Mié. 26 Agosto 2026 Actualizado 10:44 am

AIE

Una vista del logotipo de la Agencia Internacional de Energía (IEA, sus siglas en inglés) en París, Francia, el 15 de diciembre de 2023 (Foto: Sarah Meyssonnier / Reuters)
Discrepa de la OPEP sobre la demanda anual

La AIE anuncia una crisis multidireccional del suministro petrolero y derivados

El Informe del Mercado Petrolero (OMR, por sus siglas en inglés) correspondiente al mes de agosto de 2026, publicado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), revela los estragos de la crisis en Ormuz sobre el sistema comercial de Asia occidental y sus repercusiones entre los grandes países consumidores.

El mercado está bajo un estrés excepcional caracterizado por un recrudecimiento de las hostilidades geopolíticas en Oriente Medio, una severa caída en el suministro, la disrupción grave en la cadena de refinación internacional y una contracción acelerada de la demanda petrolera global.

La AIE ajustó a la baja sus perspectivas de consumo  de barriles petroleros debido al impacto prolongado de la crisis en los corredores marítimos y los elevados costos energéticos. Por esa razón, la AIE proyecta una contracción de la demanda mundial e indica que caerá 1,6 millones de barriles diarios (mbpd) en el conjunto de 2026.

Según esa proyección de agosto, el volumen de la demanda mundial será de 102,02 mbpd. Esta sería la cifra exacta reportada por la AIE para el consumo global promedio bajo las condiciones actuales de guerra y bloqueos marítimos.

Indicaron en el reporte que el peor trimestre de contracción fue el segundo trimestre de este año, estimándose una caída de 4,9 mbpd, seguido de una caída de 2,8 mbpd sugerido para el cierre del tercer trimestre en curso.

Sin embargo, no todo el reporte es pesimista. El ente estima un retorno al crecimiento en el último trimestre de 2026 y una fuerte expansión de la demanda mundial de 2,4 mbpd adicionales en 2027.

Existe un claro contraste institucional en las previsiones. Esta proyección acentúa el choque con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que sigue anticipando un crecimiento del consumo por el orden de 600 mil mbpd este año, abriendo una brecha en el análisis superior a los 2 millones de barriles. El desfase es claro.

EL FACTOR CHINA

Desde la perspectiva de la AIE, una de las razones de peso en la caída de la demanda es, como es sabido, la volatilidad de precios y la inestabilidad de suministros a causa de la crisis militar en Ormuz.

Otro factor de peso es la demanda de China. La nación asiática tenía un ritmo de demanda considerablemente alto antes de los ataques estadounidenses e israelíes en Irán en febrero. Esa demanda tenía como parte de sus objetivos incrementar los inventarios en depósitos.

Conforme a ese ritmo de demanda de China, las cifras de 2026 son comparativamente más bajas que las que se registraron en 2025. Las compras de crudo del gigante asiático cayeron un 32% durante el segundo trimestre de 2026 en comparación con el periodo previo.

En mayo y junio de 2026, los niveles de importación chinos se desplomaron por debajo de los 8 millones de barriles diarios, registrando mínimos no vistos en una década.

En el contexto actual, China se ha concentrado en mitigar su vulnerabilidad como gran importador de crudos. En lugar de competir por barriles costosos en el mercado abierto exponiéndose a la volatilidad de precios, el país frenó el llenado de sus reservas estratégicas, redujo el procesamiento en refinerías y ha impuesto límites a la comercialización de productos derivados en el mercado internacional, destinando esa producción hacia la atención de sus grandes necesidades domésticas.

La caída de la importación desde China ha sido mitigada con el uso de crudos en sus inventarios, los más grandes del mundo. De esa manera, la economía más industrializada del mundo emplea un delicado equilibrio accediendo a barriles del Golfo Pérsico, aunque en proporciones limitadas, y un uso moderado de su base de reservas en inventarios.

Por el contexto de precios actuales, la nación asiática no tiene incentivos para comprar crudo para almacenar. Los precios son volátiles y en algunos casos exorbitantes.

El análisis de la AIE sugiere que el repunte de la demanda que surgiría desde finales de este año y desde 2027 se explicará en gran medida para cubrir las necesidades de reposición de inventario en muchos países, China incluida.

CRISIS INTERNACIONAL EN LA REFINACIÓN

Justo ahora hay una escasez de productos ligeros y destilados medios (diésel, gasolina y combustible de aviones) que ha disparado los márgenes de refino en la cuenca del Atlántico a máximos históricos. El nudo crítico está en Asia occidental y Rusia, por razones militares.

Los ataques multidireccionales estadounidenses, iraníes, hutíes, y de milicias iraquíes, así como entre las naciones del Golfo a sus infraestructuras energéticas, han hecho estragos en la región sumiéndola en la inestabilidad, degradando la posición de las empresas en el suministro de derivados. Las repercusiones de los ataques a instalaciones de refinación se cuentan en meses y años, en algunos casos.

Rusia, por su parte, ha sido objeto de certeros ataques con drones ucranianos, guiados con telemetría occidental. Estas arremetidas han ido contra las instalaciones de refinación y almacenamiento de diversos tipos de combustibles y derivados.

La AIE indica que el procesamiento global de crudo se ubicó en 80,9 mbpd en julio pasado. Esto representa casi 5 mbpd menos, a modo interanual. Esa baja global se explica por los ataques a grandes instalaciones refinadoras.

Según la AIE, el refino ruso cayó a mínimos de 20 años, una baja de 3,9 mbpd tras los ataques ucranianos al oeste de los Urales.

La relación directa entre la refinación y la demanda implica que la imposibilidad de procesar crudos a niveles habituales ralentiza el requerimiento de crudos.

Evidentemente, esta disrupción se expresa en altos precios de los productos derivados y este impacto es particularmente fuerte en Estados Unidos, así como en países con alta dependencia de suministro extranjero.

EL COMPORTAMIENTO DE LOS INVENTARIOS

Según la AIE, las existencias mundiales observadas se desplomaron 69 millones de barriles en julio, principalmente por la caída de crudo en tránsito marítimo (oil on water).

Los inventarios mundiales se acercan a mínimos plurianuales. Los inventarios globales cayeron por debajo de los 7.900 millones de barriles por primera vez desde abril de 2025.

El informe de la AIE indica que han consumido más de 410 mbpd de las existencias en depósitos desde febrero de 2026, tan solo para compensar parcialmente el déficit de suministro.

Por esta razón, la agencia indica el agotamiento de colchones. Desde finales de febrero, la pérdida acumulada de existencias ha sido acelerada y la AIE advierte que el mercado se está quedando sin amortiguadores frente a futuros impactos en el suministro.

Este último dato es el que podría explicar por qué Estados Unidos alcanzó una segunda tregua con Irán luego de graves arremetidas en el mes de julio. Pese a que Irán está rediseñando la gobernanza y geopolítica del estrecho de Ormuz, Estados Unidos ha desescalado en lo militar.

Eso sugiere que las existencias en depósitos de Estados Unidos y muchos otros países no admite el agravamiento de la crisis militar en la yugular energética.

El plazo de los 60 días para alcanzar los objetivos del Memorándum de Entendimiento entre Irán y Estados Unidos ha caducado; hay señales claras de negociaciones completamente rotas. Pero de la misma manera en que los diálogos se han congelado, las operaciones militares a gran escala también se han detenido, momentáneamente.

LA DISRUPCIÓN DE LA OFERTA

Si bien China y los refinadores en llamas representan los factores que ayudan a explicar la caída de la demanda, también es necesario mencionar el problema de la oferta.

Irán está administrando militarmente el paso marítimo, creando una importante disrupción en la oferta. Aunque también está permitiendo el flujo de manera limitada, favoreciendo el tránsito hacia China.

Entre el 1º y el 19 de agosto de 2026, un total de 236 embarcaciones comerciales y de energía cruzaron el estrecho de Ormuz, según los registros de la plataforma de seguimiento Kpler, divulgados por Al-Jazeera. Unas 112 de esas embarcaciones fueron específicamente buques de petróleo y gas. Si esas cifras se comparan con las de agosto de 2025, la caída del tránsito es de casi 90%.

Estados Unidos ha dicho que está aplicando medidas de escolta a buques en el estrecho, cerca de la costa de Omán. Pero Kpler contradice esas cifras y algunas firmas analistas militares creen que tal anuncio es una maniobra propagandística de la administración de Donald Trump.

Sin embargo, los datos de embarcaciones cruzando están sujetos a fallas, dado que el cruce furtivo (transpondedores apagados) puede ser mayor al que declaran tanto las fuentes estadounidenses como las iraníes.

La AIE indicó en su informe mensual de agosto que, durante el pasado julio, la producción de Asia occidental se situó 8,3 mb/d por debajo de sus niveles normales previos a la guerra. Este es un dato irrefutable que explica las dimensiones reales de la crisis de oferta. Antes de la guerra, unos 20 millones de barriles de crudos y condensados transitaban diariamente la yugular marítima.

Otro componente de la crisis es el deterioro de las condiciones de seguridad en el estrecho de Bab Al Mandeb que da entrada al Mar Rojo frente a la costa de Yemen. Los hutíes se enfrentan nuevamente a Arabia Saudita y al ejercito yemení patrocinado por la Casa Al Saud. Se ha creado una nueva disrupción logística que ha obligado al cambio de rutas, encareciendo seguros y el transporte, causando una prolongación de los tiempos de navegación.

LAS PERSPECTIVAS DE VENEZUELA

Esta es una de las peores crisis registradas en el suministro petrolero desde el boicot petrolero de 1973. Nuevamente, tal como en aquella oportunidad, Venezuela está situada lejos del nudo crítico geográfico donde se acentúan la inestabilidad y causas militares de la crisis.

Esta situación ratifica el valor estratégico de Venezuela al convertirse en un país con grandes reservas que no está sujeto a la volatilidad y riesgos de seguridad continuados que se ciernen en otras grandes potencias productoras en Asia occidental.

Venezuela es hoy un productor petrolero muy modesto. No está obteniendo ingentes beneficios por la crisis a causa de los precios altos. Por los barriles despachados, el país tampoco está efectuando inmensas contribuciones para degradar la crisis de suministro internacional. Sin embargo, el contexto refuerza la posición del país como un proveedor fiable, con capacidad de expandir su producción en un entorno occidental más estable y seguro, si se compara con las naciones del Golfo en este momento.

La abusiva y peligrosa guerra contra Irán está cambiando la arquitectura de seguridad en el Golfo Pérsico y desfigura la ecuación política comercial anterior a febrero, de múltiples maneras. Hasta hace poco, la inseguridad regional estaba delimitada a ciertas regiones específicas de Asia occidental, pero ahora las prósperas naciones petroleras han sido trastocadas y ya no pueden considerarse puertos completamente seguros para la inversión petrolera.

Los análisis sugieren que la perspectiva de deterioro de las condiciones de seguridad y las repercusiones de la crisis actual en el estrecho de Ormuz y en el estrecho de Bab Al Mandeb, son de largo aliento.

Este contexto abre nuevas oportunidades para Venezuela, ya que puede multiplicar las facultades y posibilidades de que el país capte nueva inversión, lo cual podría incrementar los niveles de producción y la relevancia geopolítica del país.

— Somos un grupo de investigadores independientes dedicados a analizar el proceso de guerra contra Venezuela y sus implicaciones globales. Desde el principio nuestro contenido ha sido de libre uso. Dependemos de donaciones y colaboraciones para sostener este proyecto, si deseas contribuir con Misión Verdad puedes hacerlo aquí<