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El salar de Atacama, en Chile (Foto: Archivo)

La agenda corporativa que define la estrategia del litio en Chile

"Hoy el litio nos permite impulsar el crecimiento y el desarrollo de Chile y su gente, y nuestro objetivo declarado es ser el principal productor de este mineral en el mundo. Tenemos una clara oportunidad de dar un salto en el desarrollo. Por eso presentamos la Estrategia Nacional del Litio". Esto lo dijo el presidente chileno Gabriel Boric el pasado 1º de junio ante el Congreso Nacional para realizar la Cuenta Pública correspondiente a su segundo año de gestión.

Esa visión sobre el litio del gobierno chileno se publicó el 20 de abril y su presidente anunció que se enviaría un proyecto de ley al Congreso para la creación de la Empresa Nacional del Litio, en la que el Estado chileno participará en todo el ciclo productivo de este mineral.

Así lo planteaba Boric en su mensaje al país: "La industria del litio tiene que estar al servicio de las personas y no las personas al servicio de una industria (…) Para esto es indispensable, y así lo hemos definido, que el Estado esté presente en todo el ciclo productivo del litio". Luego, hizo la salvedad de que el Estado respetará los contratos privados que están vigentes en la explotación en el salar de Atacama.

De la Estrategia Nacional del Litio, aparte de la creación de la empresa nacional, se pueden destacar algunas claves:

  • Participarán las comunidades cercanas a los salares y también contará con la colaboración de la empresa privada.
  • Iniciarán conversaciones con los actuales operadores extranjeros en los salares a los fines de incorporar el Estado en las fases de producción, especialmente en el salar mencionado.
  • El rol inicial en todo lo que implica la “estrategia” lo llevarán las empresas nacionales mineras, Codelco y Enami, como representantes del Estado.
  • Se creará un Instituto Tecnológico y de Investigación Público de Litio y Salares.

Esta estrategia no es nueva debido a que la entonces presidenta Michelle Bachelet en 2014 creó la Comisión Nacional del Litio para impulsar la política de desarrollo de ese mineral estratégico, tomando como prioridad el trabajo mancomunado entre el Estado y las empresas privadas con vistas a lograr mejor rentabilidad.

Bachelet recientemente publicó un artículo para el diario El País en el que explica las oportunidades que daría el litio a Chile, así como la apertura a la participación de más empresas que se quieran sumar al planteamiento chileno, teniendo especial cuidado con los eventos geopolíticos que se puedan presentar: "Será estratégico diversificar las conversaciones y alianzas con factores que representen distintos países (…) tenemos litio para todos, contamos con más de 60 salares y lagunas salinas".

Ojalá que para este tipo de negocios, por la obtención y control de las materias primas que generan energía, se diera de forma diversificada, armoniosa y llena de oportunidades para todos, pero en la realidad el interés corporativo estadounidense por monopolizar el mercado de ese mineral saldrá a flote, especialmente si se asoman empresas oriundas de Rusia y China para involucrarse aún más en las dinámicas comerciales de la región.

Y así se ha estudiado en la Universidad de Tsinghua de China. En un artículo de investigación sobre el litio, científicos chinos consideran que "con el ritmo acelerado de la transición energética, la competencia en la cadena de suministro de baterías de iones de litio se está intensificando en una amplia gama de países". El litio es la nueva razón de potenciales conflictos, así como el petróleo y el gas.

No existen mayores detalles en la "estrategia" más allá del anuncio de la creación de la empresa nacional. Para ese entonces distintos medios de comunicación esparcieron el relato de una supuesta nacionalización del litio en Chile, pero revisando el plan y las declaraciones de las autoridades solo se encontraron planteamientos generales sobre el "nuevo" manejo del litio en Chile por parte del Estado con su nueva empresa y el sector privado.

Corpus legal sobre el litio

La Constitución de 1980 sigue vigente en Chile, cuyo Capítulo III establece que el Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas". La Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras y el Código de Minería son los instrumentos legales que definen las concesiones para explorar y explotar algún recurso mineral determinado.

Sobre el litio se especifica que no será susceptible de concesión minera, lo que significa que el gobierno de turno tiene derechos exclusivos para trabajar ese mineral en el país. Sorprendentemente, este detalle se ha mantenido hasta hoy desde el proceso de nacionalización de recursos de Salvador Allende en los años 1970.

No obstante, las concesiones las puede otorgar el presidente de Chile ya que es la autoridad facultada para establecer las condiciones con vistas al proceso de explotación del litio, tomando en consideración las empresas del Estado o las empresas privadas por medio de algún contrato especial generado por el Ministerio de Minería.

Basado en el código minero, el otorgamiento de las concesiones es discrecional.

Por otro lado, en Chile existe el "Royalty Minero", el cualconsiste en el pago que las compañías le hacen al Estado por obtener el derecho a explotar un recurso mineral en su territorio. Esta pauta se creó en 1955 y ha experimentado distintas mutaciones, cuya ley se originó en la Cámara de Diputados en 2018, a saber:

  • En 2021 la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados de Chile aprobó el proyecto "Royalty Minero", que pretendía establecer un gravamen de 3% de la venta del cobre y litio en favor del Estado. Tiempo después el Senado chileno frenó el proyecto.
  • En mayo de 2023, casi tres años después, se retomó la iniciativa de ley debido a que la Cámara Alta del Senado aprobó el proyecto que establece el royalty para la gran minería del cobre y el litio, que busca "modificar los impuestos que pagan las grandes empresas estableciendo una carga tributaria potencial máxima".

Es de resaltar que, para poder ejecutar la aprobación, la negociación se enfocó en rebajar la carga tributaria máxima para las empresas mineras a 46,5%; inicialmente la propuesta establecía 50%. En términos comerciales, en un sector tan lucrado como la minería, esa reducción marca una diferencia significativa a los ingresos que pudiera percibir Chile por la explotación del litio que yace bajo su suelo.

Empresas estadounidenses se sienten como en casa

Albemarle Lithium Inc es una empresa estadounidense que desarrolla y comercializa el litio pero, como se ha indicado antes, Estados Unidos no posee vastas reservas en esta materia prima como sí las tiene Bolivia, Chile y Argentina. Por ende, Albemarle desde hace más de 40 años se encuentra explotando y comercializando el litio chileno.

Gracias a los grandes reservorios albergados por ese país, esa empresa es el mayor productor mundial del mineral y cuenta con un contrato para operar en Chile hasta 2043.

Después del anuncio de la creación de la empresa nacional chilena y el inicio para nuevas negociaciones en los contratos, el CEO de Albemarle, Kent Masters, dijo en una entrevista con Reuters que la empresa estadounidense no se opone a renegociar un contrato de suministro de litio con el gobierno chileno. De hecho, los comentarios de Masters sobre su operación en Chile no han dejado de lado su seguro optimismo. A continuación algunos comentarios prospectivos:

  • "La inversión de la empresa en Chile está segura hasta el fin de su concesión en 2043" y Masters ve oportunidades de participar con el gobierno de Chile para obtener litio adicional dentro del país.
  • "Tenemos la oportunidad de enlazar concesiones mineras adicionales y asociarnos con el gobierno chileno para hacerlo. Así que lo vemos como una oportunidad para nosotros", dijo Masters.
  • Masters planea desplegar nuevas tecnologías de filtración del mineral en Chile.
  • "Chile es el mejor país para producir la mejor calidad del litio a mejor precio", concluye el CEO.

Para 2043 muchos gobiernos en Chile habrán sucedido, así como los cambios en sus políticas extractivistas de acuerdo con el interés de turno. Masters sabe cómo moverse en salares comerciales.

Volviendo a la histórica alianza de Albemarle con el Estado chileno, se rememora que en 1980 la Corporación de Fomento de la Producción de Chile (Corfo) suscribió el "Convenio Básico" con esa empresa estadounidense, antiguamente Foote Mineral Company, para desarrollar el salar de Atacama y así constituir una sociedad de producción y venta de litio.

La Corfo ha sido el pilar en el negocio y políticas del litio a los fines de sistematizar lo que es hoy la industria del mineral en Chile, cuyo principal socio es Albemarle.

Para 2016 Albemarle pudo obtener otros convenios para la explotación del litio por medio de la Corfo: "Es una autorización para una Nueva Cuota de producción y comercialización de productos de litio". También, en 2018, Corfo autorizó el aumento de la cuota de producción de litio en Atacama.

Es importante destacar que en 2021 hubo un impasse ya que Corfo presentó un arbitraje internacional contra Albemarle ante la Cámara de Comercio Internacional (CCI) debido al motivo de incumplimiento de pago por la parte estadounidense en relación con el contrato de producción de litio firmado sobre la concesión del salar de Atacama. Finalmente, la empresa estadounidense pagó a Corfo 467 millones de dólares.

No fue el único choque por impagos, pero al final decanta en la resolución del conflicto y Albemarle continúa explotando litio chileno. Luego de los anuncios de Boric, Corfo reiteraba a Albemarle que las "operaciones en el salar mantendrán la misma lógica actual: Corfo seguirá siendo la dueña de las pertenencias mineras, mientras que la explotación se realizará vía contratos de arrendamiento con la Corporación".

Desafíos, o más de lo mismo

Bolivia puntea el ranking de países con mayores reservas de litio. Pero Chile posee 36% de las reservas mundiales, detrás de Australia con 46%. Chile cuenta con más de 60 salares de litio, sin embargo el salar de Atacama es el núcleo de producción actual.

Estos números dan señales claras de que Chile juega un rol importante en las dinámicas de los nuevos mercados energéticos, o como se conoce políticamente: "Transición energética". Además, su ubicación geográfica hacia el océano Pacífico convierte a Chile en un factor internacional clave para el proyecto de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

En abril Corfo asignó la calidad de productor especializado de litio a la importante empresa china de electromovilidad BYD, para producir en Chile 50 mil toneladas por año de material catódico de litio ferrofosfato. La BYD podría invertir miles de millones de dólares en Chile para ayudar al país a construir una cadena de suministro de materiales para baterías.

A pesar de las alarmas mediáticas por la supuesta nacionalización tras los anuncios de Boric el pasado abril, en mayo la oposición chilena consiguió la victoria en las elecciones del proceso constituyente de ese país. En pocas palabras, son los conservadores de derecha los que dominarán las decisiones y redactarán la nueva Constitución chilena.

Este hecho podría frenar los planes "innovadores" de Boric. Con un política confusa en esta materia, las probabilidades de ralentizar el proceso de desarrollo de la producción de litio en Chile son enormes. Y sumado a ello, esa invitación a que se sumen nuevos actores en las dinámicas del litio en Chile son inciertas, cuando la competencia por la obtención del mineral va en ascenso cada vez más.

La única variable que podría marcar la diferencia es la innovación tecnológica que pueden ofrecer las empresas extranjeras a los fines de poder destacarse y mostrar el atractivo en el mercado en el contexto de repartición de cuotas sobre el manejo del mineral. En esto la ventaja la lleva China pues es líder mundial en la extracción de litio, tanto en tecnología como en capacidad de producción, innovación, extracción y rentabilidad.

En definitiva, el Estado chileno tiene el derecho de adjudicar concesiones a empresas extranjeras, pero las operaciones del litio recaen en las empresas que se instalen. A estas alturas todos sabemos cómo esas empresas presionan para hacerse con parte del control de algún recurso estratégico. Así que, por lo pronto, en Chile los cambios radicales en las políticas de extracción del litio que beneficien realmente a su población e impulsen el crecimiento económico son mínimos, a tono con la falta de claridad e infantilismo políticos del presidente chileno.

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