Mié. 28 Febrero 2024 Actualizado 5:13 pm

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La policía israelí ha entrado varias veces de manera violenta en el recinto de la mezquita de Al Aqsa, tercer lugar más sagrado del Islam y del Monte del Templo, en los días del mes sagrado del Ramadán (Foto: AP Photo)

"Diluvio de Al-Aqsa": la sorpresa es que los demás están sorprendidos

La Operación "Diluvio de Al-Aqsa" agarró por completa sorpresa a Israel y a Estados Unidos. Los norteamericanos lo llaman el momento "Pearl Harbour de Israel", y un ataque contra Estados Unidos también. Nikki Haley (en carrera electoral) es sucinta: le dijo a Netanyahu: "Acaba con todos ellos".

"Diluvio de Al-Aqsa" es considerada el mayor "fallo de inteligencia" de Israel. Tal vez sea así, pero si la inteligencia estadounidense e israelí no vio venir el ataque es por su manera occidental de pensar mecánica y literal. Si yo, y probablemente miles de lectores de Al Mayadeen [nota del traductor: medio donde fue originalmente publicado este artículo], sabíamos en general que esto se estaba gestando (pero, por supuesto, sin los detalles operaciones), ¿por qué Israel estaba ciego ante ello?

Las señales eran claras. Hace dos años, una campaña de misiles se desató desde Gaza sobre Tel Aviv en respuesta al fanatismo religioso del Movimiento del Monte del Templo y a la invasión de la mezquita Al-Aqsa.

Los palestinos se unieron al llamado para salvaguardar la Mezquita Sagrada. No fue solo Hamas; fueron los palestinos de Cisjordania y (por primera vez, también, los palestinos de 1948 que tienen pasaportes israelíes) quienes se alzaron para proteger Al-Aqsa. Para que quede claro, el grito de guerra no fue a favor de Hamas ni del nacionalismo palestino. Fue por Al-Aqsa: un icono que está en el corazón de lo que significa ser musulmán (suní o chií). Fue un grito que resonó a lo largo de todo el ámbito islámico.

¿Occidente no lo ha entendido? Aparentemente no. Estaba justo debajo de sus narices, pero la super inteligencia de alta tecnología no entiende de significados simbólicos. Por cierto, eso también fue así en la guerra del Líbano de 2006; Israel no pudo comprender el simbolismo de la postura "Kerbala" [nota del traductor: ciudad santa iraquí para los musulmanes chiíes] de Hezbolá.

En el intervalo, Israel se ha fracturado en dos facciones de igual peso que sostienen dos visiones irreconciliables sobre el futuro de Israel; dos lecturas mutuamente opuestas de la historia y lo que significa ser judío.

La fisura no podría estar más completa. Pero así es. Una facción, que mantiene la mayoría en el parlamento, es mayoritariamente mizraí, una antigua clase marginada de la sociedad israelí; y la otra es mayoritariamente asquenazí liberal.

¿Y esto qué tiene que ver con Diluvio de Al-Aqsa? Bueno, la derecha en el gobierno de Netanyahu tiene dos compromisos de larga data. Uno es reconstruir el Templo (judío) en el "Monte del Templo" (Haram al-Shariff).

Para que quede claro, eso implicaría la demolición de Al-Aqsa.

El segundo compromiso importante es la fundación de Israel en la "Tierra de Israel". Y, para que quede claro otra vez, esto (en su opinión) implicaría expulsar a los palestinos de Cisjordania. De hecho, los colonos han estado "limpiando de palestinos" las franjas cisjordanas durante el último año (especialmente entre Ramala y Jericó).

El jueves 5 de octubre en la mañana (dos días antes del Diluvio de Al-Aqsa), más de 800 colonos irrumpieron el recinto de la mezquita bajo la entera protección de las fuerzas israelíes. La constancia de estas provocaciones está creciendo.

Esto es para nada nuevo. La Primera Intifada fue desencadenada por el (entonces) primer ministro Sharon haciendo una visita provocadora en la mezquita. Yo fui parte del Comité Presidencial del senador George Mitchell que investigó dicho incidente. Aun en ese entonces, estaba claro que Sharon concibió la visita para azuzar el fuego del nacionalismo religioso. En ese momento, el Movimiento del Monte del Templo era un pez pequeño; hoy tiene ministros en el gobierno y en posiciones claves de seguridad, y le ha sido prometido a sus seguidores la construcción del "Tercer Templo".

De esta manera, la amenaza sobre Al-Aqsa se ha venido desarrollando durante dos décadas, y hoy está alcanzando su ápice. Y, aun así, ¿la inteligencia estadounidense e israelí no vio venir la resistencia, y no vio la violencia colonizadora aumentando en Cisjordania?

Lo que ocurrió el sábado 7 de octubre era ampliamente esperado y claramente planificado. ¿Y ahora qué?

Es demasiado pronto (al momento de escribir esto) para decirlo. Netanyahu dice que está reclutando para llevar a cabo una operación terrestre en Gaza:

"Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, sus siglas en inglés) utilizarán inmediatamente toda su potencia para destruir las capacidades de Hamas. Los destruiremos y vengaremos enérgicamente este oscuro día que han impuesto a Israel y a sus ciudadanos. Como escribió Bialik: 'Satanás ha concebido la venganza por la sangre de un niño pequeño'. Todos los lugares en los que Hamas está desplegado, escondido y operando en esa malvada ciudad: los convertiremos en escombros".

Lo que amenaza Netanyahu con hacer no será fácil. Se reporta que hay entre 100 y 200 rehenes israelíes retenidos y dispersos por Gaza que correrán peligro si Israel organiza una gran operación terrestre en la ciudad. Y luchar en la Gaza urbana será muy costoso para las fuerzas de ocupación israelí.

¿En qué momento podría intervenir Hezbolá? ¿Ya "comenzó el juego"? No lo sabemos. Sin embargo, "todas las unidades de combate de la resistencia a lo largo y ancho de Siria y Líbano fueron puestos en alerta de guerra", de acuerdo con un comunicado de Hezbolá.

La conclusión es que es muy probable que Israel avanzará hacia un "gobierno unitario" (o "gobierno de la unidad") de emergencia, al menos durante el periodo de "guerra". Un objetivo (con fieros defensores en Washington) detrás de avanzar hacia un gobierno unitario es para expulsar a la derecha del poder, pero recuerde que la única esperanza de Netanyahu para escapar de la imputación y la prisión yace en la coalición de socios de la derecha.

En la actualidad, la prensa liberal insiste en que la falta de prevención de lo del sábado se debe a que la derecha mizarí ha "distraído" indignantemente al establecimiento de seguridad de su trabajo. Sin embargo, los miembros de la Coalición probablemente señalarán que cualquier falla fue por falta del Alto Comando de la seguridad asquenazí.

Un gobierno unitario: quizás. Pero la ruptura interna israelí que subyace no desaparecerá.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Al Mayadeen el 8 de octubre de 2023, la traducción para Misión Verdad fue realizada por Ernesto Cazal.

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