Mar. 28 Julio 2026 Actualizado 4:00 pm

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Los aranceles de Trump han funcionado como un "regalo político" para Lula porque le permiten presentarse como defensor de la soberanía nacional frente a un rival vinculado con intereses extranjeros (Foto: Portal 163)
Injerencia, escándalos y divisiones en la oposición

Cambio de contexto y escenario electoral en Brasil

A tres meses de las elecciones presidenciales de octubre de 2026, Brasil atraviesa una campaña electoral más polarizada que las recientes. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca la reelección frente al senador Flávio Bolsonaro (Partido Liberal, o PL), heredero político de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado e inhabilitado.

El escenario se ha visto alterado por escándalos de corrupción, divisiones familiares en la oposición y una creciente injerencia de la política exterior, particularmente de Estados Unidos, en la contienda electoral.

ENCUESTAS: DISCRETO ALEJAMIENTO DEL EMPATE TÉCNICO

Entre junio y julio, las encuestas han mostrado una competencia electoral reñida que ha decantado en una tendencia favorable a Lula, del Partido de los Trabajadores (PT). Según el Poll Tracker de AS/COA, actualizado al 17 de julio de 2026, la carrera se ha mantenido como un "lanzamiento de moneda" desde marzo, con ambos candidatos empatados técnicamente en múltiples sondeos.

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Encuestas acerca de cómo planean votar los brasileños cuando se les presentan diferentes conjuntos de candidatos. En todas la primera opción es Lula (Foto: AS/COA)

La encuesta de AtlasIntel publicada el 1 de julio mostró a Lula con 48,8% frente al 42,3% de Flávio Bolsonaro en un escenario de segunda vuelta, una ventaja de 6,5 puntos porcentuales. El promedio de siete institutos publicados desde finales de mayo otorgaba a Lula una ventaja de 6 puntos porcentuales sobre su rival.

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Luego de que se develara la relación de Flavio Bolsonaro con el escándalo del Banco Máster, su preferencia electoral dejó de crecer, a diferencia de la de Lula (Foto: AS/COA)

No obstante, la encuesta de Nexus del 10-12 de julio reveló un empate técnico con Lula en 47% y Bolsonaro en 44%, dentro del margen de error. En primera vuelta, Lula mantenía ventajas más amplias: 44% contra 37% según Nexus, y 46,3% contra 36,6% en AtlasIntel. Los sondeos también indicaron un aumento de votantes indecisos, que pasaron del 5% al 10% en la última encuesta de Quaest.

La salud del presidente ha creado expectativas diversas debido a que, en los últimos meses, atravesó un tratamiento de radioterapia preventiva luego de la extirpación de un cáncer de piel en la cabeza. Sin embargo, ese aspecto no se instaló con fuerza como eje del debate político, ha demostrado vitalidad al compartir imágenes con sus rutinas de ejercicios y explicar por qué prioriza el cuidado físico en plena campaña. Esto pese a las especulaciones previas sobre el impacto de su salud y edad entre los votantes más jóvenes.

ESCÁNDALOS Y DIVISIONES EN LA OPOSICIÓN

El escenario electoral se ha visto profundamente afectado por el escándalo del Banco Master, considerado el mayor fraude bancario en la historia de Brasil. En mayo pasado, se revelaron audios en los que Flávio Bolsonaro solicitaba al exCEO del banco, Daniel Vorcaro —encarcelado por un fraude de más de 7.000 millones de dólares—, hasta 134 millones de reales (poco más de 26 millones de dólares) para financiar una película biográfica sobre su padre titulada "Dark Horse". El senador reconoció las conversaciones, pero negó irregularidades, alegando que buscaba fondos privados. Este episodio provocó una caída de 6-7 puntos en las encuestas del precandidato.

En días recientes, nuevas revelaciones complicaron aún más la situación de Bolsonaro. El medio Metropoles informó que el bufete de Flavio emitió, y luego canceló, dos facturas por un total de 1 millón de reales (aproximadamente 200.000 dólares) a favor de una empresa fantasma utilizada por Daniel Vorcaro para transferir 58 millones de reales desde Banco Master. Bolsonaro negó este hecho el pasado 23 de julio, afirmando que las facturas fueron anuladas y que se trataba de una "relación totalmente legal y privada".

La campaña presidencial también tuvo que desmentir que el candidato hubiera cuestionado el sistema electoral brasileño ante diplomáticos extranjeros, episodio que evocaba las tácticas de su padre en 2022.

Paralelamente, la oposición sufrió una fractura interna cuando Michelle Bolsonaro, esposa del expresidente Jair Bolsonaro, publicó el 24 de junio un video de casi 30 minutos acusando a su hijastro Flávio de falta de respeto, maltrato y humillación durante una conversación telefónica sobre articulaciones políticas del PL en Ceará.

La exprimera dama, que lidera el PL Mujer y es considerada la mujer más poderosa de Brasil por el 15,4% de los encuestados, reivindicó su lugar en la sucesión política bolsonarista y advirtió que "aún no contó todo". El 64% de quienes conocieron el video consideraron sus declaraciones ciertas o más ciertas que falsas. A pesar de la disputa, el 82% de los votantes de Jair Bolsonaro prefieren a Flávio como candidato, frente al 15% que apoya a Michelle.

Además, la renuncia del exministro Joaquim Barbosa a su candidatura presidencial eliminó una alternativa de centro-derecha, reduciendo la dispersión del voto opositor y reforzando la polarización.

El escándalo del Banco Master también salpicó al gobierno de Lula. El senador Jaques Wagner, líder del gobierno en el Senado, dimitió tras ser objeto de escrutinio por sus vínculos con el caso. Curiosamente, el 39% de los encuestados percibió a Lula como el más involucrado en el escándalo, frente al 37,4% que señaló a Flávio Bolsonaro.

ESTADOS UNIDOS, ARANCELES E INTERVENCIÓN EN LA CAMPAÑA ELECTORAL

La política exterior, particularmente las relaciones con Estados Unidos, se ha convertido en un eje central de la campaña. El pasado 7 de mayo, Lula se reunió con Donald Trump en la Casa Blanca durante tres horas de conversaciones privadas, sin el arreglo mediático habitual, abordando temas comerciales, aranceles y la situación de Cuba.

Dos semanas después, Flávio Bolsonaro también visitó Washington, donde se encontró con Trump, el secretario de Estado Marco Rubio y el vicepresidente J.D. Vance. Durante esta visita, Bolsonaro solicitó que la administración Trump designara al Comando Vermelho (CV) y al Primer Comando Capital (PCC) como organizaciones terroristas, lo que Washington ejecutó posteriormente.

El 16 de julio, el gobierno de Trump impuso aranceles adicionales del 25% sobre parte de las importaciones brasileñas, que entraron en vigor el 22 de julio. La medida, resultado de una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, cuestionó específicamente el sistema de pagos PIX, que Lula ha presentado como símbolo de soberanía tecnológica. La administración Trump acusó a Brasil de "prácticas comerciales desleales" y el secretario Rubio culpó a Lula de "anteponer su propio ego a un acuerdo en beneficio del pueblo brasileño".

El impacto electoral de los aranceles ha sido asimétrico. Flávio Bolsonaro, consciente del daño potencial, envió una carta a la administración Trump pidiendo el aplazamiento de la medida hasta después de las elecciones, argumentando que favorecerían a Lula. El propio Bolsonaro admitió que "los aranceles propuestos recompensarían precisamente a quienes buscan castigar". La Presidencia brasileña acusó a la familia Bolsonaro de "colaborar activamente en el relato que derivó en el tarifazo" y los calificó de "falsos patriotas".

Lula, por su parte, optó por la cautela diplomática. El 21 de julio, El País reportó que el mandatario evitaba atacar frontalmente a Trump y priorizaba dejar una puerta abierta al diálogo antes de aplicar la ley de reciprocidad brasileña. No obstante, su campaña planificó utilizar el eslogan "TariFlávio" para vincular a Bolsonaro con los aranceles en redes sociales, reforzando la narrativa de traición a la soberanía nacional. Según encuestas de Quaest, el 47% de los votantes coincide con Lula en que su rival tiene responsabilidad en la imposición de los aranceles.

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Los aranceles contra la economía brasileña han funcionado como palanca para la candidatura de Lula, lo que es reconocido por el mismo Bolsonaro (Foto: X.com)

Los aranceles afectarían más de 11.000 millones de dólares en exportaciones industriales y agrícolas, aunque el café, la carne vacuna y algunos derivados del etanol quedaron exentos. La Cámara de Comercio Estadounidense para Brasil (Amcham) advirtió que la medida colocaría al país entre los de acceso más restrictivo al mercado estadounidense.

Mientras se consolidan tanto la ventaja de Lula como el desgaste de la oposición, Estados Unidos y los escándalos mueven la balanza de la preferencia electoral. La polarización ya comienza a arreciar con las acostumbradas injerencias y protagonismo de las redes sociales. 

El electorado bolsonarista se mantiene cohesionado en torno al hijo del expresidente, por un lado, pero los aranceles de Trump han funcionado como un "regalo político" para Lula porque le permiten presentarse como defensor de la soberanía nacional frente a un rival vinculado con intereses extranjeros.

Además, la estrategia de cautela diplomática de Lula contrasta con la aproximación partidista de Flávio Bolsonaro a Washington, lo que posiciona al presidente como estadista y a su rival como subordinado de intereses estadounidenses. Esto ha polarizado aún más una campaña ya fragmentada, donde la política exterior se ha convertido en variable doméstica decisiva.

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