Recientemente, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) divulgó su informe anual World Oil Outlook (WOO), edición 2026. Como es habitual, el documento presenta balances y perspectivas sobre las macrotendencias del petróleo y otras fuentes de energía para los próximos años.
La organización ha ratificado la continuidad de las propensiones precedentes de los últimos años; no se visualiza, hasta la fecha, un pico máximo de la demanda petrolera.
Según WOO, los hidrocarburos seguirán siendo predominantes en el mix energético como fuente de energía primaria, en un contexto de transición. El bloque de países petroleros sugiere que la tendencia se mantendrá para el año 2050, aunque la matriz seguirá diversificándose con un rol cada vez más importante de las tecnologías emergentes y el relanzamiento de la tecnología nuclear.
El documento explica algunas de las razones que impulsarán la demanda energética, que seguirá incrementándose en el periodo estimado.
LOS FACTORES DE CRECIMIENTO. POBLACIÓN Y PIB
Para la OPEP, las proyecciones demográficas y de crecimiento económico están íntimamente relacionadas y son considerados componentes de la demanda energética. La organización concluye en su análisis que la expansión demográfica global y el crecimiento económico sostenido siguen siendo los principales motores que impulsan la demanda energética futura.
Afirman, acorde a datos de la ONU, que la población mundial aumentará en 1.4 mil millones a casi 9.7 mil millones para 2050, la población en edad de trabajar aumentará en 751 millones a más de 6.1 mil millones y se espera que la población urbana crezca en 1.7 mil millones, en gran parte en regiones en desarrollo.
WOO indica que la mayor parte del crecimiento demográfico se situará en África. Seguirán siendo relevantes China, India y otros países asiáticos. Pero es notable que India, el país más poblado del mundo hoy, verá desacelerar su vertiginoso crecimiento demográfico del presente.
Las perspectivas de crecimiento de la demanda energética se erigen sobre las tendencias que delinearán estos países mencionados. África, especialmente, es un gran continente que sigue lidiando con inequidad e inseguridad energética. Asumir el crecimiento poblacional y el incremento en la urbanización sugiere que África será un gran impulsor de la demanda adicional de fósiles durante estos años.
La región latinoamericana tendrá una tendencia similar en su crecimiento demográfico, tal como ha sido en el ciclo 2000-2025.
Por su parte, los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) tendrán un crecimiento poblacional prácticamente nulo. Este grupo incluye a Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y 26 naciones europeas, entre otros. Esto es relevante, dado que estos países no deben considerarse como impulsores de la demanda adicional de fósiles en los próximos años. Se sugiere que seguirán siendo relevantes como consumidores, pero dentro del canon de su demanda actual.
En cuanto al PIB por regiones, la OPEP ratifica las tendencias que han anunciado durante estos años, destacando el peso de Asia como gran pivote económico global.
WOO proyecta que la economía global se expanda en promedio en un 2.9% anual. Alcanzará más del doble de su tamaño actual, pasando de $177 billones en 2025 a $359 billones en 2050 sobre una base de Paridad del Poder Adquisitivo (PPA) correspondiente al año 2021. Esta cifra es inmensa.
El PIB per cápita promedio global aumentará de $ 21,500 a $ 37,100 (sobre una base de PPA 2021) durante el mismo período, con los mercados emergentes y las economías en desarrollo que representarán la mayor parte de esta expansión, así como la demanda de energía asociada.
Tal como se aprecia en la gráfica anterior, China e India serán los principales factores de crecimiento. India prácticamente va a duplicar su ponderación en el PIB global, lo que quiere decir que a nivel de PIB serán casi tan relevantes como lo es China hoy.
África, por su parte, también será un pilar de crecimiento del PIB mundial, aunque en proporciones más modestas si se compara con los grandes de Asia.
Japón y Corea del Sur perderán peso económico. La OPEP estima que perderán un tercio de su peso actual si se comparan con las demás regiones.
En el caso de los países de la OCDE en América (Estados Unidos, México, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile), perderán una quinta parte de su relevancia actual y la explicación de ello recae fundamentalmente en Estados Unidos, ya que todos los análisis apuntan a que México seguirá creciendo.
El caso de los países de la OCDE de Europa es clave. Su proporción en el PIB global distribuido por regiones va a descender un tercio. Los 26 países europeos de ese bloque, en conjunto, representarán apenas el 12% del PIB global.
En 24 años, las naciones del viejo continente tendrán una relevancia mucho menor en términos de PIB real y es señal de un claro declive de peso estratégico.
Técnicamente, algunos países europeos que todavía se conocen como grandes potencias económicas (Reino Unido, Alemania, Francia e Italia) de manera individual disminuirán su relevancia económica en la escena mundial. En cuanto al PIB, pasarán a la situación de potencias medias.
- La demanda energética mundial en 2050 y escenarios del petróleo
WOO 2026 indica que hasta 2050 habrá un aumento de alrededor del 23% de la demanda mundial de energía primaria. Indican que será de un 0,8% anual en promedio.
El crecimiento provendrá casi en su totalidad de los países y regiones en desarrollo, liderados por la India, China, países del sudeste asiático, Asia Occidental y África. Al mismo tiempo, se espera que el requerimiento de energía primaria en los países desarrollados aumente sólo marginalmente, o en algunos casos disminuya.
La demanda de todas las fuentes primarias aumentará en el período hasta 2050, excepto el carbón. Se espera que el requerimiento de energía renovable, incluida la biomasa, la energía solar, eólica, hidroeléctrica y otras fuentes, registre el mayor crecimiento combinado. La energía solar y eólica representan la mayor parte de esta expansión, impulsada principalmente por la disminución de los costos de generación y el apoyo gubernamental a esas fuentes.
Como es usual en los informes WOO, en referencia al petróleo, la organización plantea tres escenarios en el horizonte. Estos son presentados gráficamente de la siguiente manera.
Primeramente, el escenario de "Crecimiento Equitativo" sugiere un desarrollo acelerado de los países del tercer mundo y un mayor acceso a las fuentes de energía, que supone un consumo mucho mayor de petróleo. En ese supuesto, la OPEP sugiere que el mundo podría demandar hasta 130 millones de barriles de petróleo al día (mbpd) en 2050.
El de "Impulso Tecnológico" sugiere una inserción masiva y extraordinaria de nuevas tecnologías renovables. De acuerdo a esa previsión, la demanda petrolera aumentaría hasta los 115 mbpd en el año 2033 y caería hasta los 106 mbpd en 2050.
El Escenario de Referencia, por su parte, plantea que el mundo demandará 124 mbpd en 2050. Este modelo base asume la continuidad de las tendencias actuales de desarrollo, así como las políticas energéticas del presente; condensa componentes de los dos escenarios alternativos anteriores.
Bajo esa previsión, el petróleo y el gas representarán conjuntamente cerca del 54% del consumo mundial de energía primaria en los próximos 24 años. El petróleo se mantendrá como la principal fuente con algo menos del 30%, mientras que el gas natural representará cerca del 24%.
De acuerdo a esa estimación, la demanda de barriles de crudo aumentará en cerca de 19 mbpd desde los niveles actuales. Esta cifra sugiere un crecimiento continuado, pero con tendencias a la desaceleración.
Un elemento relevante sobre el informe WOO de 2026 es que no avizora un "peak oil" por razones de la demanda mundial. Durante los próximos 24 años, esta seguirá creciendo desde los niveles actuales, en todos los escenarios planteados por la organización.
El informe también destaca el rol cada vez más relevante que tendrá el gas. Aunque es una fuente fósil, jugará un rol central en sustitución del carbón, única fuente tradicional cuya demanda irá en declive.